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martes, 23 de noviembre de 2010

EMPRENDURISMO O INNOVACIÓN?: EL DILEMA DEL DESARROLLO

No hay bienestar sin prosperidad económica y no hay prosperidad económica sin un aumento constante en la productividad y competitividad de nuestra economía. En nuestro país la iniciativa individual, también llamada emprendurismo, ha contribuido poderosamente a la creación de riqueza y empleo en el Perú desde la década de los 70´s hasta la actualidad. Sin embargo, la presencia de la iniciativa individual se nos presenta como un fenómeno en sí mismo insuficiente para consolidarnos como una economía con sólidas perspectivas de desarrollo hacia el futuro.

Las economías más desarrolladas del mundo basan su aumento constante en los niveles de productividad y de competitividad en la innovación; esto es en la investigación y el desarrollo de nuevos productos con alto componente tecnológico y valor agregado. La economía del conocimiento que vivimos actualmente ha acelerado este proceso, aumentando cada vez más y de forma muy acelerada la participación del conocimiento y la ingeniería en el valor final del producto, frente a las materias primas de las cuales está hecho.

Los países que actualmente muestran perspectivas de mayor solidez en cuanto a su futuro desarrollo económico y social son aquellos que pueden desarrollar actividades del más alto contenido tecnológico. Un ejemplo de ello es Israel. Este pequeño país, con una extensión geográfica que apenas supera los 22145 Km. Cuadrados, equivalentes a dos tercios del departamento de Lima, es actualmente uno de los países con mayor nivel de desarrollo económico y bienestar, gracias a su apuesta por el desarrollo científico y tecnológico. Israel cuenta con el mayor número de científicos por cada 10000 habitantes en el mundo, expresado en el mayor número de patentes per cápita, de igual forma, es sede de muchas empresas de alta tecnología.

Gracias a su avance científico y tecnológico Israel es líder mundial en aprovechamiento del agua (una respuesta al desierto sobre el cual se asienta) así como en productividad agrícola y ganadera. Cómo un ejemplo de esto último podemos decir que una vaca criolla peruana da un promedio de 7 u 8 litros de leche por día y una vaca lechera Holstein aproximadamente 23 litros; mientras que la productividad lechera de las vacas en Israel es de aproximadamente de 85 litros por día. De igual manera Israel es líder mundial en electrónica, telecomunicaciones, biología, nanotecnología e informática. Otros ejemplos parecidos a los de Israel los podemos encontrar en Corea del Sur, Taiwan, Indonesia y Malasia.

DE LA ECONOMÍA DE MATERIAS PRIMAS A LA ECONOMÍA DEL CONOCIMIENTO

Nuestra economía viene teniendo un crecimiento sostenido desde el 2001. En los últimos diez años ha estado por encima del 6% anual como promedio. La estabilidad de nuestras políticas macroeconómicas y la implementación de tratados y acuerdos de integración comercial nos ha ubicado como una de las economías más sólidas del mundo y con mejores perspectivas para atraer la inversión extranjera y la ampliación del mercado interno. Sin embargo, nuestra producción sigue atada a la explotación de materias primas, como consecuencia de ello, nuestra oferta exportable sigue estando conformada por productos de escaso valor agregado.

Es menester observar que no existe país en el mundo que haya alcanzado la prosperidad económica ni el bienestar para sus habitantes basándose exclusivamente en la producción y exportación de materias primas y otros productos con escaso valor agregado. La mayor parte de los países de Äfrica tiene abundancia de recursos naturales, lo mismo ocurre con América Latina. Pero sí existen muchos ejemplos de países con escasez de recursos naturales que tienen una gran prosperidad económica. Ante esta evidencia surge la pregunta ¿qué hace que algunos países sean ricos y otros no?

Aquellos países que entendieron que el principal recurso con el que cuentan es su población y su capacidad creativa; a diferencia de nosotros que hemos venido pensando que nuestras materias primas nos van a sacar de la pobreza, son los que más se han desarrollado. Los primeros gozan de una enorme prosperidad económica gracias a su ingreso en la economía del conocimiento; mientras que los otros, como es el caso del Perú, se han quedado en la economía de las materias primas, de escaso valor, baja productividad y consiguiente pobreza.

La integración económica internacional del Perú nos abre un conjunto de oportunidades, pero que en sí mismas no son más que eso, posibilidades. El aprovechamiento de esas oportunidades no depende de los tratados mismos sino de nuestra capacidad para aprovecharlos. No es otra cosa que la suma de lo que podamos hacer para integrarnos ventajosamente en la economía mundial. ¿Queremos ser un productor de materias primas de bajos precios y un importador neto de tecnología costosa o un productor y exportador de productos con alto valor agregado y componente tecnológico de alto valor en el mercado mundial?

Nuestro país se caracteriza por ser un país de emprendedores. Nuestros emprendedores son personas que tienen un sueño, fundamentalmente empresarial, y que trabajan duro para alcanzarlo, sorteando limitaciones económicas y financieras, trabas burocráticas y legales, entre otros. Los más de dos millones de micro y pequeños empresarios han contribuido a dinamizar la economía peruana, han creado más del 70% del empleo en el Perú y ampliado el mercado interno nacional. Su contribución a la economía es fundamental y en gran medida explica el crecimiento económico de nuestro país y su fortaleza para resistir la crisis económica internacional del 2008. Sin embargo, pese a su decisiva contribución a nuestra economía, es un sector caracterizado por su bajo nivel de productividad y de competitividad a nivel internacional; todo ello debido a que en nuestro país el emprendurismo no ha sido acompañado por la innovación científica y tecnológica.

Para alcanzar la prosperidad económica es necesario elevar de manera constante nuestra productividad y competividad y la única forma de lograrlo es a través de la innovación. Si queremos alcanzar la prosperidad económica e insertarnos ventajosamente en la economía mundial debemos pasar de una economía de emprendedores a una economía de innovadores.

¿Cómo pasar de la economía del emprendurismo a la economía de la innovación?
Para producir el gran salto cualitativo que significa pasar a convertirnos en una economía de la innovación y de esta manera asegurar en crecimiento económico autosostenido y la mejora constante en los niveles de vida de la población es necesario actuar en varios frentes, como son la elevación sustancial en los niveles de nutrición, salud y educación, la reforma del Estado en áreas prioritarias como seguridad y justicia, la adopción de una política de desarrollo científico- tecnológica y productiva, el desarrollo de una importante inversión en el desarrollo de infraestructura básica, así como la instauración de una cultura de la innovación en la sociedad peruana. Estas políticas deben ser impulsadas sobre la base de la consolidación de lo ya avanzado en el país, como es el caso de la estabilidad macroeconómica y de las políticas económicas, el fortalecimiento de la integración económica del Perú al mundo, así como de la estabilidad institucional.

La elevación de los niveles nutricionales y de salud debe ser prioritarios para nuestro país. El Estado deberá garantizar que los niños en nuestro país estén libres de desnutrición crónica en los primeros 18 meses de vida, pues ésta situación los condenará a la pobreza crónica. Para ello deberá proseguir y mejorar los programas de apoyo alimentario hasta cuando estos sean requeridos. Por el lado de la salud, debemos pasar progresivamente a la conformación de un sistema de salud preventiva, que no solo es más eficaz, sino también menos costosa para el Estado.

En materia educativa debemos producir una “revolución” en éste sector. Nuestros alumnos en edad escolar ocupan los niveles más bajos a nivel mundial en comprensión lectora, en pensamiento lógico matemático y científico, constituyendo esto una traba para nuestra conversión en una economía basada en el conocimiento y la innovación científica y tecnológica. Es pertinente proseguir con la mejora de la calidad de los docentes de educación básica, pero también deberemos promover una mejora en el aprendizaje de aquellos contenidos que son relevantes para el desarrollo nacional. En primaria, por ejemplo, es pertinente reasignar los horarios de clases dando prioridad a contenidos como comprensión lectora, lógico matemática, computación, inglés y arte, eliminando contenidos que no revisten importancia en ésta etapa formativa. En secundaria, además deberá darse prioridad a los cursos de ciencias e integrarse asignaturas como historia, eliminándose otros como religión del sistema educativo nacional. Debemos entender que la escuela atiborra a nuestros alumnos de contenidos irrelevantes para la vida, como es el caso, por mencionar algún ejemplo, de la vida de Napoleón Bonaparte o la guerra de los Treinta años; mientras que descuida peligrosamente otros que tienen importancia capital para su desarrollo individual y para el desarrollo nacional como es el caso de la comprensión lectora.

En cuanto a la educación superior no universitaria es pertinente impulsarla pues deberá proveer de los técnicos altamente especializados y capacitados que nuestro desarrollo industrial requerirá conforme se estructure nuestra economía de la innovación. Para ello la educación superior no universitaria deberá caracterizarse por la capacitación en el manejo de la tecnología productiva de punta.

La educación universitaria deberá ser fortalecida. Nuestro desarrollo deberá sustentarse en la articulación efectiva entre universidad y empresa. Este binomio es el que permite la producción de la sociedad de la innovación. Debemos convertir a nuestras universidades en centros de investigación y desarrollo de la mano con la empresa. Para ello debemos hacer las mejoras que garanticen que nuestras universidades estén entre las mejores del mundo. No hay forma de desarrollar ciencia y tecnología con un sistema universitario débil. Para articular a la empresa con la universidad y producir de esta manera innovación es pertinente crear e impulsar el desarrollo de parques tecnológicos donde de inventen y desarrollen nuevos productos tecnológicos. Existen experiencias importantes de estos parques tecnológicos en diversos países como Estados Unidos, donde nació este concepto con el Silicon Valley, de San Francisco, California, primer centro del desarrollo de la innovación en el mundo. Aquí esta agrupado el esfuerzo y la investigación de las empresas más innovadoras del mundo con es el caso de Adobe Systems, Advanced Micro Devices, Agilent, Altera, Apple Inc., Applied Materials, BEA Systems, Cadence Design Systems, Cisco Systems, eBay, Electronic Arts, Google, Hewlett-Packard, Intel, Intuit, Juniper Networks, Knight-Ridder, Maxtor, Microchip Technology, National Semiconductor, Network Appliance, Oracle Corporation, Siebel, Sun Microsystems, Symantec, Synopsys, Veritas Software, Yahoo!, Informatica Corporation
Muchos países han aprendido de esta experiencia como son los casos de Israel, China, España, Rusia y ahora Chile con el parque Concepción. En muchos países los parques tecnológicos han atraído capitales y tecnología de empresas líderes en el desarrollo científico mundial, favoreciendo con ello el desarrollo de la tecnología y la transferencia de ésta. Sin duda, al leer los nombres de la empresas agrupadas en el Silicon Valley puede sonarnos imposible que ello pueda replicarse en el Perú; sin embargo, si las condiciones son competitivas podríamos atraer inversiones de empresas líderes en el mundo como en el caso del Silicon Wadi israelí, segundo centro de innovación en el mundo, donde operan empresas como Intel, IBM, Cisco Systems, SAP, Philips, Hewlett-Packard, AOL, Microsoft, Motorola, y Computer Associates, entre otras.

En la consolidación del Perú como país productor de conocimiento el Estado deberá participar de manera activa y no dejar que las fuerzas del mercado lo generen. Por ejemplo, el estado norteamericano financia el 95% de toda la inversión en desarrollo científico y tecnológico en ese país, mientras que el 5% restante lo realiza la empresa privada. De la misma forma ocurre en Israel, país que tiene el porcentaje más alto del mundo para el desarrollo de investigaciones en ciencias básicas y aplicadas con el 7,9% de su PBI. Lo mismo ocurre con otros países que van a la vanguardia del desarrollo científico y tecnológico como Japón, Alemania, Francia, y ahora China y Rusia. En nuestro continente Brasil es el país que más esta avanzando en esta materia, pues el gobierno de Lula dispuso de 23000 millones de dólares para el desarrollo científico y tecnológico brasileño en un plazo de 10 años. Frente a ello, nuestra inversión estatal que no supera en 0,4% del PBI, deberá incrementarse sustancialmente.

El Estado debe garantizar a los inversores nacionales y extranjeros seguridad jurídica y políticas a largo plazo. De igual manera deberá realizar una profunda reforma del Estado que permita la simplificación de trámites, la desburocratización del Estado. Es urgente la reforma profunda y la modernización de la administración de justicia para mejorar la competitividad del país. Otro punto que deberá ser enfrentado eficazmente es la lucha contra la delincuencia y la corrupción.

La construcción de infraestructura básica, que permita el crecimiento económico y la ampliación de nuestras capacidades productivas deberá proseguir. A la modernización de los puertos, aeropuertos, la carretera interoceánica y el proyecto olmos, deberá proseguir una fuerte inversión en la generación de energía y en el sector transportes y comunicaciones. A la ampliación de la telefonía y la conexión a Internet de banda ancha debe acompañar la interconexión del territorio nacional por trenes de alta velocidad que reduzcan los tiempos y los costos de transporte de mercancías por el territorio nacional, permitiendo la conformación y desarrollo de un sólido mercado interno nacional que nos proteja de las fluctuaciones de la economía internacional y que integre a todo el territorio nacional en la generación de nuestra oferta exportable.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Desarrollo tecnológico de Israel: ejemplo a seguir

No hay bienestar sin prosperidad económica y no hay prosperidad económica sin un aumento constante en la productividad y competitividad de nuestra economía. En nuestro país la iniciativa individual, también llamada emprendurismo, ha contribuido poderosamente a la creación de riqueza y empleo en el Perú desde la década de los 70´s hasta la actualidad. Sin embargo, la presencia de la iniciativa individual se nos presenta como un fenómeno en sí mismo insuficiente para consolidarnos como una economía con sólidas perspectivas de desarrollo hacia el futuro.

Las economías más desarrolladas del mundo basan su aumento constante en los niveles de productividad y de competitividad en la innovación; esto es en la investigación y el desarrollo de nuevos productos con alto componente tecnológico y valor agregado. La economía del conocimiento que vivimos actualmente ha acelerado este proceso, aumentando cada vez más y de forma muy acelerada la participación del conocimiento y la ingeniería en el valor final del producto, frente a las materias primas de las cuales está hecho.

Los países que actualmente muestran perspectivas de mayor solidez en cuanto a su futuro desarrollo económico y social son aquellos que pueden desarrollar actividades del más alto contenido tecnológico. Un ejemplo de ello es Israel. Este pequeño país, con una extensión geográfica que apenas supera los 22145 Km. Cuadrados, equivalentes a dos tercios del departamento de Lima, es actualmente uno de los países con mayor nivel de desarrollo económico y bienestar, gracias a su apuesta por el desarrollo científico y tecnológico. Israel cuenta con el mayor número de científicos por cada 10000 habitantes en el mundo, expresado en el mayor número de patentes per cápita, de igual forma, es sede de muchas empresas de alta tecnología.

Gracias a su avance científico y tecnológico Israel es líder mundial en aprovechamiento del agua (una respuesta al desierto sobre el cual se asienta) así como en productividad agrícola y ganadera. Cómo un ejemplo de esto último podemos decir que una vaca criolla peruana da un promedio de 7 u 8 litros de leche por día y una vaca lechera Holstein aproximadamente 23 litros; mientras que la productividad lechera de las vacas en Israel es de aproximadamente de 85 litros por día. De igual manera Israel es líder mundial en electrónica, telecomunicaciones, biología, nanotecnología e informática. Otros ejemplos parecidos a los de Israel los podemos encontrar en Corea del Sur, Taiwan, Indonesia y Malasia.

DE LA ECONOMÍA DE MATERIAS PRIMAS A LA ECONOMÍA DEL CONOCIMIENTO

Nuestra economía viene teniendo un crecimiento sostenido desde el 2001. En los últimos diez años ha estado por encima del 6% anual como promedio. La estabilidad de nuestras políticas macroeconómicas y la implementación de tratados y acuerdos de integración comercial nos ha ubicado como una de las economías más sólidas del mundo y con mejores perspectivas para atraer la inversión extranjera y la ampliación del mercado interno. Sin embargo, nuestra producción sigue atada a la explotación de materias primas, como consecuencia de ello, nuestra oferta exportable sigue estando conformada por productos de escaso valor agregado.

Es menester observar que no existe país en el mundo que haya alcanzado la prosperidad económica ni el bienestar para sus habitantes basándose exclusivamente en la producción y exportación de materias primas y otros productos con escaso valor agregado. La mayor parte de los países de Äfrica tiene abundancia de recursos naturales, lo mismo ocurre con América Latina. Pero sí existen muchos ejemplos de países con escasez de recursos naturales que tienen una gran prosperidad económica. Ante esta evidencia surge la pregunta ¿qué hace que algunos países sean ricos y otros no?

Aquellos países que entendieron que el principal recurso con el que cuentan es su población y su capacidad creativa; a diferencia de nosotros que hemos venido pensando que nuestras materias primas nos van a sacar de la pobreza, son los que más se han desarrollado. Los primeros gozan de una enorme prosperidad económica gracias a su ingreso en la economía del conocimiento; mientras que los otros, como es el caso del Perú, se han quedado en la economía de las materias primas, de escaso valor, baja productividad y consiguiente pobreza.

La integración económica internacional del Perú nos abre un conjunto de oportunidades, pero que en sí mismas no son más que eso, posibilidades. El aprovechamiento de esas oportunidades no depende de los tratados mismos sino de nuestra capacidad para aprovecharlos. No es otra cosa que la suma de lo que podamos hacer para integrarnos ventajosamente en la economía mundial. ¿Queremos ser un productor de materias primas de bajos precios y un importador neto de tecnología costosa o un productor y exportador de productos con alto valor agregado y componente tecnológico de alto valor en el mercado mundial?

Nuestro país se caracteriza por ser un país de emprendedores. Nuestros emprendedores son personas que tienen un sueño, fundamentalmente empresarial, y que trabajan duro para alcanzarlo, sorteando limitaciones económicas y financieras, trabas burocráticas y legales, entre otros. Los más de dos millones de micro y pequeños empresarios han contribuido a dinamizar la economía peruana, han creado más del 70% del empleo en el Perú y ampliado el mercado interno nacional. Su contribución a la economía es fundamental y en gran medida explica el crecimiento económico de nuestro país y su fortaleza para resistir la crisis económica internacional del 2008. Sin embargo, pese a su decisiva contribución a nuestra economía, es un sector caracterizado por su bajo nivel de productividad y de competitividad a nivel internacional; todo ello debido a que en nuestro país el emprendurismo no ha sido acompañado por la innovación científica y tecnológica.

Para alcanzar la prosperidad económica es necesario elevar de manera constante nuestra productividad y competividad y la única forma de lograrlo es a través de la innovación. Si queremos alcanzar la prosperidad económica e insertarnos ventajosamente en la economía mundial debemos pasar de una economía de emprendedores a una economía de innovadores.

¿Cómo pasar de la economía del emprendurismo a la economía de la innovación?
Para producir el gran salto cualitativo que significa pasar a convertirnos en una economía de la innovación y de esta manera asegurar en crecimiento económico autosostenido y la mejora constante en los niveles de vida de la población es necesario actuar en varios frentes, como son la elevación sustancial en los niveles de nutrición, salud y educación, la reforma del Estado en áreas prioritarias como seguridad y justicia, la adopción de una política de desarrollo científico- tecnológica y productiva, el desarrollo de una importante inversión en el desarrollo de infraestructura básica, así como la instauración de una cultura de la innovación en la sociedad peruana. Estas políticas deben ser impulsadas sobre la base de la consolidación de lo ya avanzado en el país, como es el caso de la estabilidad macroeconómica y de las políticas económicas, el fortalecimiento de la integración económica del Perú al mundo, así como de la estabilidad institucional.

La elevación de los niveles nutricionales y de salud debe ser prioritarios para nuestro país. El Estado deberá garantizar que los niños en nuestro país estén libres de desnutrición crónica en los primeros 18 meses de vida, pues ésta situación los condenará a la pobreza crónica. Para ello deberá proseguir y mejorar los programas de apoyo alimentario hasta cuando estos sean requeridos. Por el lado de la salud, debemos pasar progresivamente a la conformación de un sistema de salud preventiva, que no solo es más eficaz, sino también menos costosa para el Estado.

En materia educativa debemos producir una “revolución” en éste sector. Nuestros alumnos en edad escolar ocupan los niveles más bajos a nivel mundial en comprensión lectora, en pensamiento lógico matemático y científico, constituyendo esto una traba para nuestra conversión en una economía basada en el conocimiento y la innovación científica y tecnológica. Es pertinente proseguir con la mejora de la calidad de los docentes de educación básica, pero también deberemos promover una mejora en el aprendizaje de aquellos contenidos que son relevantes para el desarrollo nacional. En primaria, por ejemplo, es pertinente reasignar los horarios de clases dando prioridad a contenidos como comprensión lectora, lógico matemática, computación, inglés y arte, eliminando contenidos que no revisten importancia en ésta etapa formativa. En secundaria, además deberá darse prioridad a los cursos de ciencias e integrarse asignaturas como historia, eliminándose otros como religión del sistema educativo nacional. Debemos entender que la escuela atiborra a nuestros alumnos de contenidos irrelevantes para la vida, como es el caso, por mencionar algún ejemplo, de la vida de Napoleón Bonaparte o la guerra de los Treinta años; mientras que descuida peligrosamente otros que tienen importancia capital para su desarrollo individual y para el desarrollo nacional como es el caso de la comprensión lectora.

En cuanto a la educación superior no universitaria es pertinente impulsarla pues deberá proveer de los técnicos altamente especializados y capacitados que nuestro desarrollo industrial requerirá conforme se estructure nuestra economía de la innovación. Para ello la educación superior no universitaria deberá caracterizarse por la capacitación en el manejo de la tecnología productiva de punta.

La educación universitaria deberá ser fortalecida. Nuestro desarrollo deberá sustentarse en la articulación efectiva entre universidad y empresa. Este binomio es el que permite la producción de la sociedad de la innovación. Debemos convertir a nuestras universidades en centros de investigación y desarrollo de la mano con la empresa. Para ello debemos hacer las mejoras que garanticen que nuestras universidades estén entre las mejores del mundo. No hay forma de desarrollar ciencia y tecnología con un sistema universitario débil. Para articular a la empresa con la universidad y producir de esta manera innovación es pertinente crear e impulsar el desarrollo de parques tecnológicos donde de inventen y desarrollen nuevos productos tecnológicos. Existen experiencias importantes de estos parques tecnológicos en diversos países como Estados Unidos, donde nació este concepto con el Silicon Valley, de San Francisco, California, primer centro del desarrollo de la innovación en el mundo. Aquí esta agrupado el esfuerzo y la investigación de las empresas más innovadoras del mundo con es el caso de Adobe Systems, Advanced Micro Devices, Agilent, Altera, Apple Inc., Applied Materials, BEA Systems, Cadence Design Systems, Cisco Systems, eBay, Electronic Arts, Google, Hewlett-Packard, Intel, Intuit, Juniper Networks, Knight-Ridder, Maxtor, Microchip Technology, National Semiconductor, Network Appliance, Oracle Corporation, Siebel, Sun Microsystems, Symantec, Synopsys, Veritas Software, Yahoo!, Informatica Corporation
Muchos países han aprendido de esta experiencia como son los casos de Israel, China, España, Rusia y ahora Chile con el parque Concepción. En muchos países los parques tecnológicos han atraído capitales y tecnología de empresas líderes en el desarrollo científico mundial, favoreciendo con ello el desarrollo de la tecnología y la transferencia de ésta. Sin duda, al leer los nombres de la empresas agrupadas en el Silicon Valley puede sonarnos imposible que ello pueda replicarse en el Perú; sin embargo, si las condiciones son competitivas podríamos atraer inversiones de empresas líderes en el mundo como en el caso del Silicon Wadi israelí, segundo centro de innovación en el mundo, donde operan empresas como Intel, IBM, Cisco Systems, SAP, Philips, Hewlett-Packard, AOL, Microsoft, Motorola, y Computer Associates, entre otras.

En la consolidación del Perú como país productor de conocimiento el Estado deberá participar de manera activa y no dejar que las fuerzas del mercado lo generen. Por ejemplo, el estado norteamericano financia el 95% de toda la inversión en desarrollo científico y tecnológico en ese país, mientras que el 5% restante lo realiza la empresa privada. De la misma forma ocurre en Israel, país que tiene el porcentaje más alto del mundo para el desarrollo de investigaciones en ciencias básicas y aplicadas con el 7,9% de su PBI. Lo mismo ocurre con otros países que van a la vanguardia del desarrollo científico y tecnológico como Japón, Alemania, Francia, y ahora China y Rusia. En nuestro continente Brasil es el país que más esta avanzando en esta materia, pues el gobierno de Lula dispuso de 23000 millones de dólares para el desarrollo científico y tecnológico brasileño en un plazo de 10 años. Frente a ello, nuestra inversión estatal que no supera en 0,4% del PBI, deberá incrementarse sustancialmente.

El Estado debe garantizar a los inversores nacionales y extranjeros seguridad jurídica y políticas a largo plazo. De igual manera deberá realizar una profunda reforma del Estado que permita la simplificación de trámites, la desburocratización del Estado. Es urgente la reforma profunda y la modernización de la administración de justicia para mejorar la competitividad del país. Otro punto que deberá ser enfrentado eficazmente es la lucha contra la delincuencia y la corrupción.

La construcción de infraestructura básica, que permita el crecimiento económico y la ampliación de nuestras capacidades productivas deberá proseguir. A la modernización de los puertos, aeropuertos, la carretera interoceánica y el proyecto olmos, deberá proseguir una fuerte inversión en la generación de energía y en el sector transportes y comunicaciones. A la ampliación de la telefonía y la conexión a Internet de banda ancha debe acompañar la interconexión del territorio nacional por trenes de alta velocidad que reduzcan los tiempos y los costos de transporte de mercancías por el territorio nacional, permitiendo la conformación y desarrollo de un sólido mercado interno nacional que nos proteja de las fluctuaciones de la economía internacional y que integre a todo el territorio nacional en la generación de nuestra oferta exportable.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

El impacto de la racionalidad en las organizaciones



Daniel Loayza Herrera


El desarrollo y evolución de las organizaciones ha estado marcado por una progresiva racionalización de sus estructuras y actividades. El imperativo racionalista, subyacente y común a cualquier corriente o enfoque administrativo, nace del imperativo económico que generó el propio surgimiento de la administración: la reproducción ampliada del capital. Para que este imperativo de la economía capitalista pueda realizarse es necesaria una evaluación exhaustiva de los costos y beneficios que la implementación de cada decisión conlleva. Esta evaluación está al servicio del objetivo de ampliar el capital, por ello se convierte en una racionalidad instrumental. Actualmente no existen actividades organizacionales para las cuales no existan formas y procedimientos programados y diseñados. Esta racionalidad, fundamentalmente instrumental y orientada a fines, es el resultado del desarrollo del capitalismo y la extensión de su lógica de expansión.
El sistema capitalista de producción es la expresión económica de una lógica sobre la cual se asienta: la búsqueda por ampliar el capital de manera permanente e ininterrumpida. No se produce para satisfacer necesidades sino fundamentalmente para producir ganancias.

La necesidad de generar ganancias lleva consigo el imperativo de realizar evaluaciones racionales de costo beneficio. Es esta relación la que va a llegar a la empresa bajo diversas formas: la contabilidad, la utilización de la matemática financiera y al propio origen de los principios y prácticas administrativas.

La administración como campo de estudio y aplicación nace como el intento de racionalizar las actividades productivas y administrativas. Taylor fue uno de los pioneros de este intento. A través de sus estudios de tiempos y movimientos planteó la necesidad de planificar y evaluar las operaciones en planta por medio del análisis minucioso de las tareas a desarrollar, con el fin de evitar los despilfarros y mejorar la eficiencia. Por otro lado, Fayol dotó a la administración de sus fundamentos al plantear que toda organización comparte, sin importar su naturaleza, algunas funciones básicas: planificación, organización, coordinación, dirección y control. De igual manera sostuvo que la administración al ser una forma racional de manejar a las organizaciones debía ser enseñado.

Esta aspiración racionalista y técnica de la administración se mantuvo durante las décadas siguientes. Los estudios de Elton Mayo señalaron la importancia de las relaciones humanas en las organizaciones. Como respuesta a ello, los nuevos enfoques surgidos en la década de los 50`s, conocidos generalmente como neo-clásicos, y el hasta ese momento vigente enfoque burocrático, concibieron a la administración como una técnica social.

La aspiración de convertir a la administración en una técnica social llevó a la administración a la pretensión de manejar la conducta de los individuos de la organización. Se recurrió a la psicología. Desde aquel momento psicología y administración establecerán fuertes vínculos. Una gran cantidad de investigaciones psicológicas realizadas durante la segunda guerra mundial a los soldados y oficiales del frente sobre temas de motivación y liderazgo fueron el primer estímulo que tuvieron los administradores para considerar variables psicológicas. Desde la perspectiva de la administración no se buscó la comprensión del comportamiento humano o la explicación de este; sino más bien la determinación de técnicas eficaces que pudieran permitir la elevación de la producción y la productividad a través de la manipulación consciente de variables como la motivación y el liderazgo.

El descubrimiento de la importancia de los factores humanos al interior de las organizaciones condujo a que la administración se plantease un objetivo más ambicioso: pasar de la conducción programada de los procesos productivos al direccionamiento de la conducta.El reconocimiento de la importancia del recurso humano en las organizaciones ha posibilitado que la administración concentre sus esfuerzos en determinar la forma en que puede aprovechar de mejor manera a su personal; pero no ha significado el abandono o descuido por los procesos productivos o administrativos, al contrario, estos también han devenido en más exigentes.

La importancia del recurso humano en las organizaciones se remonta a las investigaciones de Elton Mayo. Este investigador, conocido mundialmente por ser el iniciador de la llamada teoría de las relaciones humanas, planteó que la productividad y la eficiencia no eran asuntos exclusivamente técnicos, sino que estos guardaban una singular correspondencia con factores sociales y psicológicos al interior de la organización. El planteamiento de Mayo, surgido de las investigaciones de Hawthorne pronto fue replicado por investigadores de diferentes campos, especialmente de la psicología que buscarían dar respuesta a las cuestiones relacionadas con la motivación en el entorno laboral.

Estas investigaciones en el campo de la psicología y de la sociología de las organizaciones llevaron a la administración a plantear la necesidad de manejar técnicamente las relaciones sociales, psicológicas y productivas al interior de las organizaciones. La administración, como saber eminentemente instrumental pasa así a convertirse en el saber instrumental por excelencia.

Esta conversión de la administración en un instrumento de la racionalidad económica, y por ello instrumental, llevó a que las organizaciones empresariales pasen a convertirse en los principales espacios de control social, de un control que ya no se centraría en el cuerpo del trabajador, sino que buscará hacerlo principalmente de la mente del trabajador.


Así, la racionalidad del sistema capitalista, centrada en la permanente elevación de la ganancia a través de la expansión constante del capital, se impondrá al propio razonamiento individual. La razón, como capacidad crítica, reflexiva y como afirmación de la individualidad, pasará a estar supeditada al imperativo de la racionalidad instrumental capitalista. La administración, asume así su razón de ser: la elevación permanente y constante de la producción y productividad a través del manejo de los procesos productivos, administrativos, sociales y psicológicos al interior de las organizaciones.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Chiavenato, Idalberto. ( 2006)Introducción a la teoría general de la administración.
México D.F. : McGraw-Hill Interamericana.

Foucault, Michel.( 1999) Estrategias de poder . Barcelona. Paidós.

Mayo, Elton (1972) Problemas humanos de una civilización industrial. Buenos Aires Nueva Visión.

Merton, Robert.( 1972) Teoría y estructuras sociales. México, D.F. Fondo de Cultura Económica.

Taylor, Frederick. (1990) Principios de la administración científica . 2da. Edición. Lima: Universitas.

Weber, Max.( 1974) Economía y sociedad : esbozo de sociología comprensiva . Vol 1. México, D.F. Fondo de Cultura Económica.

jueves, 19 de agosto de 2010

miércoles, 11 de agosto de 2010

LA FILOSOFÍA DE LA HISTORIA Y LA POLÍTICA: UN ACERCAMIENTO AL PENSAMIENTO DE VICTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE.

Víctor Raúl Haya de la Torre, el líder histórico y fundador del aprismo, es generalmente conocido por sus aportes al pensamiento político peruano y por conducir el partido más duradero y de mayor arraigo en la historia del Perú. Sin embargo está insuficientemente difundido el aporte que realizó a la llamada filosofía de la historia, desde una perspectiva latinoamericana (que él llamó indoamericana).


Haya de la Torre perteneció a una generación que concibió la política como indisolublemente unida a la actividad intelectual. Sus preocupaciones no se circunscribieron al quehacer coyuntural de la política peruana, casi siempre unida a los vaivenes de los dictadores de turno; sino que buscó elevarse a la reflexión filosófica. Ellas partieron de variadas fuentes, que fueron alimentando una preocupación creciente por las particularidades del proceso histórico “Indoamericano”. Sin embargo, es pertinente señalar que sus reflexiones estuvieron marcadas por su propuesta política..

Haya de la Torre, a lo largo de su vida, fue desarrollando una concepción de la historia que puede ser resumida en la idea del espacio-tiempo histórico. Sostuvo que las culturas y civilizaciones transitaban por procesos históricos diversos que van marcando ritmos y desarrollos paralelos, en los cuales ningún determinismo lineal ni camino irreversible tiene cabida. Ello se hizo patente en su planteamiento con respecto a la imposibilidad de construir una cronología de la historia universal válida para todas las latitudes. Para él, el tiempo histórico difería notablemente del tiempo cronológico, estaba dado por los ritmos de evolución de los pueblos. Era un ritmo económico, social, político y cultural.

De acuerdo con el nivel de desarrollo de los pueblos, el tiempo histórico de Europa no es el tiempo de desarrollo de América Latina. Esta constatación lo llevó a la idea de que, en la historia, los distintos pueblos mantienen distintas relaciones entre el espacio y el tiempo. Tanto el tiempo como el espacio están en una íntima relación en el proceso histórico.

Fueron diversas las fuentes que alimentaron su concepción de la historia. Entre las primeras podemos destacar sus iniciales impresiones de la ciudadela de Chan Chan; así como los viajes a diversos países de América Latina, Estados Unidos y Europa. Entre las influencias intelectuales más importantes, que marcaron su interpretación de la historia, están los escritos de Hegel, Marx, Toynbee, así como la Teoría de la Relatividad de Einstein.



Sus primeras reflexiones sobre las peculiaridades de la historia latinoamericana

Haya escribió que sus primeras preocupaciones sobre la historia y su curso se iniciaron durante su adolescencia. Las visitas del arqueólogo Max Uhle a su casa y la oportunidad de escuchar algunas de sus reflexiones lo marcaron hondamente. Haya menciona que específicamente irrumpió en él un particular interés sobre la historia cuando le escuchó decir a Uhle que Chan Chan tenía una antigüedad mayor a la fundación del Imperio Inca por Manco Cápac. Esto marcó al joven Víctor Raúl. Aunque en aquel entonces no llegó a ninguna conclusión al respecto, si lo condujo a una temprana intuición sobre las diferencias entre los procesos históricos de América y de Europa. Esta inicial perspectiva relativista más tarde se manifestarían en la forma como interpretó el marxismo: desde la realidad de lo que él llamaba Indoamérica.

Ruinas de Chan Chan, Peru

Para Haya éste fue el camino apropiado para comprender y determinar los alcances de las teorías y corrientes filosóficas imperantes en Europa. Fue la base de su concepción dialéctica, tributaria de Hegel y Heráclito.

Las peculiaridades del desarrollo de América Latina no fueron un asunto secundario, sino el fundamento sobre el cual debía realizarse la reflexión en torno a América Latina. Esto es, contrastar el pensamiento europeo con la realidad “Indoamericana”. Ello no significó una negación de la filosofía del viejo continente, específicamente el marxismo; sino más bien la forma de llegar a interpretaciones pertinentes sobre nuestra realidad económica, social y política.

El tiempo en que Haya vivió fue el del auge del marxismo. La revolución Rusa produjo enormes cambios en la forma de pensar de su generación y marcaron rupturas insalvables con la precedente. A partir de ahí, el marxismo cobró el protagonismo entre las teorías que explicaban la realidad histórica y social.

La prematura muerte de Lenin y el ascenso de Stalin al primer plano de la política de la Unión Soviética marcaron un giro importante en la forma como el marxismo fue presentado.

El pensamiento marxista fue subvertido por Stalin y sus apologistas hasta el punto que se transformó en una teoría dogmática. La dialéctica, base de la filosofía marxista, fue abandonada y las consignas emanadas de Moscú reemplazaron a la comprensión de la realidad como resultado de la confrontación entre ésta y la teoría.

Haya se mantuvo siempre alejado de esas tentaciones. Sus iniciales intuiciones con respecto a que América tenía sus propias especificidades se consolidaron cuando en 1925 tuvo la oportunidad de viajar a la Unión Soviética y vio “en carne propia” el proceso que ahí se seguía. Fue en la naciente sociedad socialista que Haya apreció las diferencias existentes entre la nueva sociedad revolucionaria y la realidad “Indoamericana”. Así, Haya desarrolló una visión del marxismo bastante alejada de lo que él llamó “el marxismo fosilizado”. Rescató, en un primer momento, la primacía de las relaciones económicas, sociales y la lucha de clases como principio de su ideología; pero también, la dialéctica cómo método que permite confrontar esta teoría con la realidad latinoamericana.

A lo largo de sus obras se puede apreciar que quiso dejar por sentada su condición de marxista; pero no comunista. Su visión del marxismo era ante todo dialéctica. Por ello recurrió permanentemente a lo escrito por Friedrich Engels en el “Anti- Dühring”:



“ Ya Engels escribía en su “Anti- Dühring”: “Quien quisiera subordinar a las mismas leyes la economía política de la Tierra del Fuego y la de la Inglaterra actual , evidentemente no produciría sino lugares comunes de la mayor vulgaridad”, porque “la economía política es, fundamentalmente una ciencia histórica ( eine historische Wissenschaft ); su materia es histórica , perpetuamente sometida al mudar de la producción y del cambio”” ( Haya de la Torre, Víctor Raúl: 1978: Tomo IV: p. 23)



Este texto de Engels fue una profunda fuente de inspiración para Haya, además de una de sus armas ideológicas preferidas para recusar a los comunistas su carácter “fosilizado y dogmático”. A través de él buscó hacer ver que la versión comunista latinoamericana era la tergiversación del pensamiento marxista.


El imperialismo, primera etapa del capitalismo en “Indoamérica”

Un momento de vital importancia en la concepción de Haya de la Torre, con respecto a la historia latinoamericana, fue la constatación de que el desarrollo del capitalismo en “Indoamérica” difería de manera notoria del experimentado en Europa. Durante la década de 1920´s era recurrente, entre los comunistas, la consigna de desarrollar la revolución mundial a través de la estrategia de clase contra clase. Esta estrategia se sustentó en la mundialización del fenómeno capitalista, como consecuencia de su maduración y transmutación en Imperialismo. De acuerdo a los estudios de Lenin, “el imperialismo es la última etapa del desarrollo capitalista”. Esta tesis sirvió de base ideológica para plantear la necesidad de desarrollar la revolución mundial con el concurso de los países económicamente atrasados.



Haya de la Torre planteó que el capitalismo había aparecido en América Latina como consecuencia de la penetración imperialista. Es decir, “el imperialismo en Indoamérica era la primera etapa y no la última del desarrollo capitalista”. Esto no significó una renuncia de Haya a la influencia de Marx, sino su afirmación desde la perspectiva dialéctica “Indoamericana”. Haya había demostrado lo relativo de la tesis leninista, pero también la posibilidad de que las demás tesis del marxismo pudieran ser relativizadas. Sin discrepar con la tesis leninista, para el caso europeo, buscó mostrar como lo escrito por el revolucionario ruso no se aplicaba a la realidad de América Latina.

Hábilmente engarzó esta tesis con su planteamiento de que la interpretación marxista en América Latina debía reposar en una dialéctica que partiera de la confrontación del marxismo con la realidad de América Latina. Concluyó que las transformaciones en nuestro continente no podían ser conducidas por el proletariado, clase incipiente en América Latina, sino por las clases medias.

Estas ideas fueron expuestas en “El Antimperialismo y el Apra”, libro que fue escrito en 1928 y publicado por primera vez por la editorial Ercilla de Chile en 1935. Fue redactado en el fragor con una acalorada polémica mantenida con el ideólogo marxista cubano Julio Antonio Mella. Al respecto, Haya escribió lo siguiente:



“…Es por eso que si, según la tesis neo-marxista, “el imperialismo es la última etapa del capitalismo”, esta afirmación no puede aplicarse a todas las regiones de la tierra. En efecto, es la “última etapa”; pero sólo para los países industrializados que han cumplido todo el proceso de negación y sucesión de las etapas anteriores. Mas para los países de economía primitiva o retrazada a los que el capitalismo llega bajo la forma imperialista, ésta es su primera etapa” (Haya: 1978: Tomo IV: p. 18-19)



Su planteamiento fue de una claridad y sencillez irrefutables, y si bien de él no se podía sacar ninguna conclusión sobre la forma en que se podría enfrentar al imperialismo, estaba claro que su enfoque era más apropiado que los dogmáticos dictados de la Komintern.

La tesis de que el imperialismo es la primera fase del desarrollo capitalista, si bien era una constatación básicamente empírica, posteriormente lo remitió a cuestiones teóricas. Haya, a partir de ahí, se embarcó en la empresa de crear una filosofía aprista sobre el devenir histórico. Partió de sus primeras intuiciones sobre la imposibilidad de elaborar una cronología de la Historia universalmente valida. Los pueblos, culturas y civilizaciones no viven una única historia universal; sino varias historias paralelas, cada una con su propio espacio y tiempo.

Es importante destacar que la tesis relativista del imperialismo como primera fase del desarrollo capitalista en América Latina, expuesta en el “Antimperialismo y el Apra”, contrasta con el determinismo lineal al que se sujeta cuando sostiene la imposibilidad de superar el capitalismo antes de su plena maduración. Al respecto escribió lo siguiente:



“Tenemos, pues, planteado en Indoamérica un problema esencial que siendo básicamente económico es social y es político: la dominación de nuestros pueblos por el imperialismo extranjero y la necesidad de emanciparlos de ese yugo sin comprometer su evolución ni retardar su progreso. Ante todo, vale examinar una cuestión primaria e ineludible: si el capitalismo bajo su forma imperialista es la causa de nuestro sometimiento económico, ¿debemos librarnos de él destruyéndolo, abatiéndolo, para ganar así nuestra libertad? Quien responda negando rotunda y simplistamente, implicará que Indoamérica puede suprimir una etapa de la historia económica del mundo, la cual, como hemos visto, no puede pasarse por alto… ” ( Haya : 1978: Tomo IV: pp 19-20)



De acuerdo a la concepción de Haya, las pecualiaridades del proceso histórico latinoamericano no provenían de la invalidez de las tesis esgrimidas por Marx. Al contrario, eran una prueba de que debían ser contrastadas con la realidad de “Indoamérica”. Este planteamiento parte de la relación dialéctica que mantiene con el marxismo. Lo asume en cuanto dialéctico, pero lo niega en sus interpretaciones universalistas. Haya comenta su posición con respecto a lo dicho por Marx en el Prólogo a la primera edición alemana de Das Kapital, manteniendo una distancia frente a sus interpretaciones deterministas:



“ … Esta circunstancia no confirma exactamente la sentencia determinista de Marx, que desautoriza la historia del capitalismo, cuando afirmaba que “los países industrialmente más desarrollados no hacen más que poner delante de los países menos progresivos el espejo de su propio porvenir””( Haya: 1978: Tomo IV: p.55)



Es importante observar con atención que, pese a su relativismo, Haya se mostró un marxista bastante ortodoxo y lineal con respecto al papel proletariado dentro de la transformación del sistema capitalista. Al respecto escribió:

“…Fácil es inferir que la abolición radical del sistema capitalista no puede cumplirse sino donde el capitalismo ha llegado al punto cenital de su curva, vale decir, en los grandes países que marchan a la vanguardia de la industria mundial, cuyas bien contextuadas clases proletarias deben realizar la trascendente tarea transformadora que el marxismo señala…”( Haya: 1978: Tomo IV: p. 20)



El que Haya se mantuviera fiel a la ortodoxia y linealidad marxista en cuanto al papel del proletariado en la transformación del sistema capitalista, le sirvió para plantear la imposibilidad del socialismo en América Latina y adjudicarle a la clase media en papel conductor. Haya dedicó buena parte de su esfuerzo en demostrar que el escaso desarrollo del proletariado latinoamericano, como consecuencia de nuestro incipiente proceso de industrialización hacían inviable las propuestas socialistas y comunista en América Latina. No esclareció las razones por las cuales en algunos casos se mostrara relativista y en otros determinista frente al marxismo; pero en todo caso estas interpretaciones encajaron perfectamente con su propuesta política.


Hegel, Toynbee, Einstein y el Espacio-Tiempo-Histórico.

Haya encontró en los escritos del historiador inglés Arnold Toynbee los fundamentos a su posición ideológica. Toynbee en su monumental obra, Estudio de la Historia, sostuvo que la historia universal debía ser entendida desde la perspectiva de las diversas culturas y civilizaciones que se habían desarrollado a través del tiempo. La interpretación relativista del historiador inglés concitó la atención de Haya al punto que le mereció del fundador del aprismo un libro titulado “Toynbee frente a los panoramas de la Historia”.

Arnold Toynbee

El Espacio-Tiempo Histórico será la síntesis y culminación de sus reflexiones sobre el devenir histórico. Este libro plantea una nueva forma de concebir la Historia, a la luz del relativismo. En él, Haya pretende superar dialécticamente al materialismo histórico; por ello no desarrolló estudios de hechos históricos específicos.

Haya partió de la premisa de que el marxismo se ha basado en la física de Newton y que los nuevos avances científicos, específicamente la teoría de la relatividad, imponen nuevos parámetros de reflexión sobre el proceso histórico. Para Haya el espacio-tiempo-histórico constituye la filosofía del Aprismo, la cual va a ser la negación dialéctica de la marxista.


A lo largo de su obra recurre a los escritos de Hegel, para fundamentar su conocida posición dialéctica, ya sostenida desde los tiempos del “Antimperialismo y el Apra”. Parte de Toynbee, para demostrar que el relativismo en la historia es la nueva tendencia superadora del determinismo lineal marxista. La Teoría de la Relatividad de Einstein, le permitió plantear la necesidad de una nueva filosofía que supere a la marxista. En síntesis, Haya nos llega a proponer el Espacio- Tiempo Histórico como la nueva Filosofía de la Historia. ( Haya: 1978: Tomo IV ). En la Introducción a esta obra Haya plantea lo siguiente:



“Así la Historia transcurre en escenarios y épocas. El hombre vive, trabaja, se reproduce y muere en espacios y tiempos dados, de los que va adquiriendo progresivamente noción y conciencia. Su vida y sus esfuerzos, sus progresos y sus frustraciones están relativizados por las condiciones espacio-temporales de las que el acontecer humano, individual y social es indesligable. Dominar el espacio, dominador a su vez, es la lucha que registran en el Tiempo, relativo a cada espacio, los procesos sociales…” ( Haya : 1978: Tomo IV: Pp. 387-388)



De acuerdo al texto anteriormente citado se deduce que la conciencia del espacio y del tiempo surge de la relación transformadora del hombre frente al medio. Esto significa, en términos estrictamente filosóficos, que primero es la existencia social y luego la conciencia social. Debemos suponer, a juzgar por el texto citado, que Haya se mantiene fiel al postulado filosófico más importante del materialismo histórico: la conciencia social está determinado por la existencia social.

Más adelante, Haya, partiendo de las reflexiones de Toynbee, plantea una posición idealista con respecto a la forma en que se “pueden delimitar el estudio histórico”. Al comentar el enfoque del historiador inglés, sostiene lo siguiente:

“…Mas, su pragmático relativismo no absuelve esta cuestión, sin duda trascendental: ¿cómo se forman y delimitan “los campos inteligibles del estudio histórico?

Nuestra tesis llama a esos “campos”. Espacio-tiempo-histórico. Se forman y delimitan por la conciencia progresiva que del Espacio y del Tiempo, inseparables, van adquiriendo los grupos humanos…”( Haya: 1978: Tomo IV: p.392)

El Espacio- Tiempo Histórico es, para Haya, la superación del enfoque de Toynbbe. Parte de él para superarlo a través de la integración de los postulados científicos del relativismo einsteniano.

Haya, al parecer intentó hacer una inversión de la filosofía marxista, semejante a la que Marx hiciera de la filosofía hegeliana. Esta inversión, esta vez no estaría sustentada en la economía política ni en la filosofía de su tiempo; sino en los trabajos de Toynbee y en la teoría de la relatividad. Haya prescindió de la filosofía de su tiempo, habida cuenta que esta no había desarrollado aún ningún sistema interpretativo que partiera sustancialmente de la nueva física de las cuatro dimensiones. Pero tampoco podía obviar la discusión filosófica, habida cuenta que toda superación del marxismo debía ser, ante todo filosófica, es por ello que, buscando tender un punto de conexión con sus iniciales reflexiones contenidas en el “Antimperialismo y el Apra” va a buscar el basamento de su filosofía en la de Hegel.

Este filósofo Prusiano Oriental contribuyó en dos aspectos con la propuesta de Haya. En primer lugar, le permitió plantear su posición dialéctica, ya preconizada en el “Antimperialismo y el Apra”, que era además su mejor arma ideológica frente al marxismo latinoamericano. En segundo lugar, tendería el puente para un retorno al idealismo por parte de Haya, al plantear que la historia dependía de la conciencia del espacio y del tiempo y de la posición del observador.

Este intento enorme por superar al marxismo como filosofía de la Historia hubiera colocado a Haya, sin duda, entre los pensadores y filósofos más importantes del siglo XX a nivel mundial. Pero Haya, a lo largo del trabajo, le prestó poca atención al fenómeno económico. El sistema capitalista y sus relaciones fundamentales reposan sobre la economización de las relaciones sociales. Al pasar por alto este aspecto, Haya, cayó en algunas contradicciones importantes que se hacen evidentes cuando plantea que la conciencia del espacio y del tiempo surgen de la experiencia social, pero pronto plantea que los “campos inteligibles del estudio histórico” deben estar dados por la conciencia existente sobre el espacio y el tiempo.



Ante ello surge la pregunta ¿ Para Haya, finalmente la historia es un proceso concreto o abstracto; es decir, se da en el plano de las relaciones sociales o en la forma en que ellas se traducen en conciencia?. Esta interrogante a su vez puede dar lugar a algunas otras: ¿Cómo se puede medir el nivel de conciencia sobre el espacio y el tiempo?¿ Cómo determinar el límite entre la falsa conciencia ideológica y la auténtica conciencia? ¿Si la conciencia surge de la existencia social del hombre, porque el “Espacio- Tiempo Histórico” debe surgir de la conciencia progresiva que los grupos humanos adquieren sobre la noción de tiempo y espacio y no de la existencia social que la genera?

Las preguntas que planteamos no están divorciadas de las auténticas motivaciones del fundador del Aprismo, habida cuenta que sus planteamientos pretendían establecer una nueva relación gnoseológica entre el ser y el pensar. Al respecto Haya escribió lo siguiente:

“ …Esta conciencia es la forma superada y esencial de la “relación entre pensamiento y materia” que enuncia la escuela marxista, pero es el determinante más profundo de la evolución social, de la formación orgánica de la vida colectiva, económica y política, de las concepciones religiosas y de la orientación estatal y cultural…”( Haya:1978: Tomo IV: p. 392-393)

En éste párrafo Haya abandona su posición materialista para arribar a una posición idealista objetiva, donde el espacio y el tiempo asumen una existencia ontológica. La conciencia del espacio y el tiempo se convierten en el determinante de todas las relaciones al interior de la sociedad y de su evolución. Ante ello surge una interrogante fundamental que Haya no esclarece: ¿Si la conciencia del tiempo y el espacio son los determinantes de la vida social, cómo es posible que surja de ésta?

En efecto, partiendo del análisis de la cita anterior, se deduce que la conciencia del espacio y el tiempo deben ser anteriores a la vida social. De ser así el caso tendríamos que aceptar que esta conciencia es anterior a la vida social del hombre; y por lo tanto, constituye una esencia ontológica fuera del propio devenir histórico. Es importante mencionar que lo anteriormente citado del texto de Haya refleja que el autor del Espacio- tiempo-histórico tuvo, en esta etapa, una concepción metafísica del desarrollo histórico.


En este sentido, lo sostenido por Haya ubica al espacio y al Tiempo como dos categorías sustanciales, independientes y ontológicas que supera esencialmente “la relación entre pensamiento y materia”. Adscribiéndose a la concepción de lo que Hegel llama “el espíritu”. Sin embargo, Haya también sostiene que la conciencia del Tiempo y del espacio provienen de la experiencia sensorial:



“…Las sensaciones de calor o frío, de lo dulce o de lo amargo, de lo placentero y de lo doloroso, y la memoria de ellas, son datos primordiales de una experiencia elemental, pero es la más precisa idea del dónde y del cuando, asociados al recuerdo sensorial y entrabado en un complejo de relaciones mentales, emocionales y volitivas lo que determina la conformación de los elementos esenciales de la vida consciente…”( Haya: 1978: Tomo IV: pp.384-385)


La conciencia corresponde a un nivel superior de la vida sensorial. Contrastando lo escrito por el propio Haya encontramos algunas contradicciones sustanciales. Encontramos indefiniciones filosóficas fundamentales sobre la relación entre conciencia y materia. Más adelante, Haya plantea que:

“…Los recursos naturales determinan formas y modos de trabajo, estos, ciertamente, los tipos de economía y de cultura…”( Haya: 1978: Tomo IV: p.393)

Si la conciencia del espacio y del tiempo determinan las relaciones económicas, sociales y culturales; en suma, el curso de la historia, ¿ debemos suponer que para Haya está conciencia también determina los recursos naturales? Nos queda la interrogante con respecto a si el Espacio y el Tiempo pertenecen al mundo objetivo o subjetivo cuando confrontamos las ideas de Haya expuestas en párrafos anteriormente citados con el siguiente texto:

“La lucha perenne del ser vivo con la naturaleza tiene su escenario en el Espacio y su ritmo en el Tiempo. Hay un tiempo biológico y un tiempo fisiológico inseparables del espacio orgánico en que aparecen y se afirman los primitivos impulsos del instinto y los elementos imperativos del deseo para la satisfacción de las necesidades vitales. El ser vivo es Espacio y Tiempo en acción y lucha con el Espacio y el Tiempo de los fenómenos naturales circundantes y de las modificaciones que él produce en las zonas de la naturaleza que logra dominar y que a su vez han influido determinantemente sobre él…” (Haya: 1978: Tomo IV: p.385)

El problema que planteó Haya lo podemos entender dentro del intento de superar la concepción cartesiana entre el sujeto y el objeto. Descartes basó su concepción gnosceológica en esta separación. Ella se sustentó en la capacidad de determinar la posición del objeto y del observador a partir de coordenadas fijas, esto es, a partir de la geometría de Euclides. Pero la física de Einstein, fundada sobre la geometría no-euclidiana de Lobachevsky, plantea la imposibilidad de determinar esas coordenadas, de ahí que la posición del observador influya en lo observado. Sobre el papel del observador, Haya es bastante escueto al mencionar que:

“Por esa inmovilidad del observador, al desplazarse el marxismo como praxis mundial a otros espacio- Tiempo históricos, cae en una limitación cerradamente dogmática. Y es importante recordar aquí que toda inamovilidad y dogmatismo son antidialécticos en la filosofía hegeliano- marxista, cuyo fundamento esencial es el principio del eterno fluir, de pasar unánime, de la negación de la negación, distante legado del pensamiento precursor de Heráclito.” ( Haya: 1978: Tomo IV: p-412)

En buena cuenta, el planteamiento de Haya requería de una nueva fundamentación epistemológica con respecto al proceso de conocer, que debió anteceder y servir de base a su nueva Filosofía de la Historia. Sin embargo es notorio que el fundador del Aprismo pasó por alto estos aspectos. A lo largo del texto no se encuentran reflexiones epistemológicas y dentro de las bien documentadas fuentes que utiliza no encontramos a ninguno de los epistemólogos de su tiempo.

Haya planteó un interesante y creativo reto: incorporar la Teoría del Espacio-Tiempo de la física relativista de Einstein al campo de la Filosofía de la Historia:

“..Y aunque el Relativismo no haya formulado todavía un sistema filosófico propiamente dicho, es evidente que sus bases ya están esbozadas. Enunciado fundamental- y refrendado por las verificaciones científicas- del Relativismo es este nuevo concepto del espacio- tiempo que admitido por la Filosofía general, puede ser aplicado a la Filosofía de la Historia.” (Haya: 1978: Tomo IV: p. 402)

Una nueva interpretación de la historia, a la luz de la física de Einstein, significa bastante más que utilizar el término espacio-tiempo. Es plantear un nuevo concepto de espacio unido indisolublemente al de tiempo en un universo de cuatro dimensiones. Significa el abandono de la vieja separación newtoniana entre ellos. Sin embargo, Haya, recurre a los conceptos tridimensionales y newtonianos del tiempo y el espacio cuando sostiene que:

“Pero este Espacio histórico y este Tiempo histórico son inseparables entre sí. Por ende, se expresan en un solo término: Espacio-Tiempo histórico.

Y son inseparables porque el Espacio histórico no es sólo el espacio geográfico, que puede ser una zona inhabitada e inhabitable de mundo, como las regiones polares, la jungla o el mar mismo, también espacios geográficos. El Espacio histórico supone, además, lo que Hegel llamaba “ escenario de la Historia”, vale decir, continente geográfico y contenido humano, pero ya relacionados por las influencias que mutuamente se ejercen entre los evolucionados grupos sociales y la tierra que habitan y dominan, sobre la cual erigen un proceso cultural que implica una conciencia social.

Así también el Tiempo histórico no es el tiempo cronológico, ni el tiempo biológico, ni exclusivamente el tiempo subjetivo (Ich- Zeit) individual. Es el sentido y la expresión del Tiempo social que surge de la “trama de relaciones- para acogernos a la precisa definición de Leibnitz-, entre el hombre como parte de la colectividad y su Espacio histórico determinador de lo que podríamos llamar u grado de conciencia cultural” (Haya: 1978: Tomo IV: 438).

Es posible que Haya tuviera que trabajar con conceptos tridimensionales de espacio y tiempo porque las posibilidades comunicativas que nos brinda el lenguaje sólo responden al único mundo en el que los seres humanos, hasta el presente, podemos vivir: el de tres dimensiones. No contamos con un lenguaje de cuatro dimensiones, por ellos no es posible pensar ni comunicarse en él.

En el espacio-tiempo histórico Haya pretende una síntesis o negación de la negación, como la llamaba, de la filosofía de Hegel, de Marx y de la Teoría de la Relatividad de Einstein:

“…El relativismo fortalece y comprueba la dialéctica de Hegel, que Marx adaptó a su concepción genial. Sólo el Relativismo a la luz de la dialéctica y ésta a la luz del Relativismo, invalidan a ese marxismo absoluto, innegable y fijo como un cuerpo sólido mirado con la retina euclidiana…” (Haya: 1978: Tomo IV: p. 405)

Haya de la Torre fue eminentemente un político y el Espacio-Tiempo-Histórico fue un arma de combate ideológico frente a su rival más importante en la lucha por obtener el apoyo de los sectores trabajadores: el marxismo. En éste sentido, este libro parece no tener fundamentales motivaciones filosóficas, tal vez por ello no respondió cuestiones cruciales que, desde el punto de vista de la filosofía, debieron ser absueltas. Más bien diremos que aprovechó la oportunidad para demostrar que los avances científicos en los campos de la Física y de la Historia confirmaban sus planteamientos políticos. Así, menciona lo siguiente:

“El Aprismo aplica, pues, a la Filosofía de la Historia en nuevo concepto científico y filosófico del Espacio- Tiempo. Y en él se afinca para el examen de las condiciones objetivas de la realidad social de Indoamérica y para la interpretación de su devenir histórico. No acepta, por ende, que nuestra realidad sea interpretada desde Europa, sino desde el Espacio- Tiempo Histórico, indoamericano (…) De allí que cuando el marxista ortodoxo afirma desde el Espacio- Tiempo Histórico industrial europeo que “el imperialismo es la etapa superior o final del capitalismo”, responde el aprista indoamericano: “superior o final allá, pero aquí, al llegar el capitalismo bajo la forma imperialista, es la primera etapa”. La Historia lo demuestra y no hay sino que examinar el proceso de nuestro incipiente industrialismo”(Haya: 1978: Tomo IV p. 451)

Es pertinente señalar que Haya nunca sometió a prueba los planteamientos por él escritos en ésta obra. Hasta el presente no hemos encontrado autor peruano o extranjero que haya realizado con éxito la aplicación metodológica esta nueva Filosofía de la Historia. Incluso, después del “Antimperialismo y el Apra” el líder del aprismo no realizó ningún análisis de la realidad económica o social peruana o latinoamericana.

CONCLUSIONES

1.-Haya de la Torre fue un intelectual que estuvo en permanente búsqueda por encontrar una nueva visión de la historia que le permitiera sustentar su posición política.

2.-Permanentemente abogó por acabar con el Eurocentrismo que marcó, en gran medida, a las visiones sobre la historia latinoamericana.

3.-A lo largo de sus reflexiones sobre el Espacio-Tiempo histórico encontramos a un Haya que no hace planteamientos que permitan ubicarlo claramente en el materialismo ni en el idealismo.

4.- Su planteamiento filosófico, contenidos en el Espacio-Tiempo Histórico se realizó en el contexto de la lucha ideológica contra el marxismo, al que Haya siempre percibió como dogmático. Por esta razón su libro el Espacio-Tiempo Histórico es ante todo una obra, antes que filosófica, ideológica.

5.- Su concepción Filosófica de la Historia no se concretizó en interpretaciones sobre el proceso histórico ni la realidad latinoamericana.

lunes, 8 de marzo de 2010

La objetividad en la historia

Considero que el tema de la objetividad en la historia no ha perdido ni debe perder actualidad. Sin embargo, es pertinente ubicarnos en el entorno epistemológico del cual proviene, para posteriormente pasar al tema político que se desprende de éste debate.



En principio, la idea de la objetividad, entendida como la capacidad para reflejar en la mente un objeto o relación tal cual es, proviene de la concepción positivista del siglo XIX. Este búsqueda por comprender y explicar el mundo "tal cual es" llevó a Carnap a plantear la necesidad de construir un metalenguaje que pudiera, a partir de enunciados lógicos, explicar de manera clara e incontrovertible todos los fenómenos desde el punto de vista científicos. Después de un largo trajinar hemos visto que estos intentos han sido vanos.



Wittgenstein más bien parece tener razón cuando sostiene que el lenguaje no puede ser reducido a enunciados de estructura lógica y formal y que más bien esto no reflejaría de enorme complejidad que entraña el mensaje en su propia esencia y que él define como "los juegos del lenguaje". Estos "juegos de lenguaje" resumen la complejidad de la creación cultural, la posibilidad de que el hombre y los hombres permanentemente estén en capacidad de definir su mundo material y cultural.



La realidad social está compuesta por un número indeterminado de relaciones de toda índole. la enorme cantidad de relaciones son, en su totalidad, irreductibles en la mente humana. Para abordar la complejidad que entraña la vida social ( como lo diría Morín) es necesario partir de determinados enunciados de carácter general y por ello bastante alejados de la posibilidad de ser falsados empíricamente ( como diría Lakatos). En éste sentido, los marcos teóricos de caráter básico carecen de demostración empírica y la virtud que exhiben y que los hace a unos mejores que otros son fundamentalmente la consistencia lógica y que les permite explicar de manera más sencilla los fenómenos sociales o la utilidad social que se pueda encontrar en ellos para explicar determinados fenómenos de alcance particular y sobre los que sí se pueda manejar evidencia empírica.



No se puede separar la idea de objetividad del método científico. En todo caso, el tema no está en determinar sin tal o cual historiador cree que la objetividad es posible; sino más bien el plantear si un método científico puede alcanzar explicaciones que reflejen el fenómeno en cuestión.



En éste sentido, diremos que la historia puede alcanzar niveles de objetividad gracias que puede verificar la narración que se construye en relación al devenir histórico, confrontándola con la evidencia empírica sobre ese hecho ( esto es con las fuentes). Pero la investigación histórica se desarrolla obre hechos particulares y en éste sentido, las explicaciones que se dan sobre éstos hechos alcanzan sólo a ellos y no a otros ( salvo que queramos caer en la visión positivista de las ciencias sociales ya bastante desprestigiada.



Diremos entonces que sí se puede alcanzar a reflejar el hecho con "objetividad", pero con una objetividad que está en relación de dependencia con respecto al marco teórico utilizado, al método desarrollado y a la evidencia de la cual se disponga. Es una objetividad que no tiene rango de exclusividad, sino que al contrario, puede dar cabida a una gran cantidad de visiones distintas e incluso contradictorias.



Frente a lo anteriormente expresado pueden surgir múltiples interrogantes e incluso la sospecha de que no existe consistencia lógica. Sin embargo diremos que cuando nos encontramos frente a dos explicaciones teóricas con respecto a un hecho y estas son contradictorias la forma de resolver cuál de ellas es la más adecuada es sometiéndola a una gran cantidad de hechos y aquella que puede explicar la mayor cantidad de hechos con un mayor nivel de sencillez, es la mejor teoría o enfoque.



Ahora, con respecto al observador, en éste caso el historiador, creo que está demás decir que el puede llegar a explicar un fenómeno, por más que lo estudie en toda la complejidad que éste tuvo. Es evidente que nunca contará con evidencia de una gran cantidad de procesos y en otros casos está siempre será sesgada. Además, el historiador está inmerso en la sociedad y por ello no puede escapar a los valores, creencias, actitudes y esperanzas de su tiempo, de su clase o de a la que quiere trepar, etc.



Creo que la práctica social es una de las mejores formas de demostrar la validez de una teoría. ¡ Pero cuidado amigos¡, no es la única, sino, ya no tendría sentido seguir siendo marxistas, habida cuenta que los vaticinios de Marx, que se desprenden de su propia teoría no se han cumplido.

domingo, 3 de enero de 2010

LO PSÍQUICO: EL NUEVO ESPACIO DE LA DOMINACIÓN

El temor a perder el empleo, a no poder existir y desarrollarse como empresario, a no alcanzar el futuro anhelado; en síntesis, el miedo al fracaso es la otra cara de la moneda del discurso “exitista” contemporáneo.

Las formas de dominación han transmutado. Ahora las organizaciones ya no recurren al encierro. No es necesario controlar los cuerpos. Los individuos ya no luchan contra la explotación sino para poder ser explotados. Los que tienen trabajo deben luchan y esforzarse cada día para permanecer en sus trabajos y los que no lo tienen aunque sea para conseguirlo. La sensación de inseguridad campea por todas partes. Nada es seguro. Debemos esforzarnos cada día más para, al menos, asegurar nuestra supervivencia biológica.


El compromiso laboral, el generar cada vez un mayor valor-agregado, el aportar más que los otros a cambio de lo mismo, aprender a decir siempre “si” es la única alternativa para sobrevivir en las actuales circunstancias.

Esto nos impone el castrar toda manifestación de disidencia, de pensamiento cuestionador o crítico. Si somos nosotros y no la empresa ni el mercado los que desean nuestra permanencia, toda resistencia a dejarnos explotar indicará que el individuo no está satisfecho. La respuesta será: “las puertas están abiertas, puedes irte”.

“El mundo es tuyo, pero tienes que ganártelo” retumba en todas las mentes, producto de la masiva campaña ideológica. El sistema persigue la eficiencia, la competitidad. Si no te adaptas a él, desapareces. La responsabilidad del éxito reposa ahora en el plano puramente individual, no en las relaciones sociales. No hay que transformar a la sociedad, sino a uno mismo. Hay que convertirse en un “líder de excelencia”.

¿Cómo lograr esto? Sólo haciendo un esfuerzo consciente y consistente por alcanzar el éxito, auto-transformándose permanentemente hacia “la mejora”. El sistema nos exige, desde los medios de comunicación, las publicaciones masivas y las capacitaciones organizacionales, convencernos de la verdad de éste discurso. Lo que se hace es la expresión de lo que se piensa. Debemos controlar nuestros pensamientos. Este pensamiento de excelencia se hará evidente trabajando horas extras sin exigir pago alguno, participando en el baile anual del supermercado, en síntesis, mostrando que el tiempo dedicado a la familia es menos importante que el dedicado al trabajo.

La dominación de un sistema que promete el éxito a todos, en sí mismo un objetivo inalcanzable debido a las disparidades sociales y de oportunidades que el mismo sistema genera; se instala en la dimensión de lo psíquico. Este espacio de la dominación impide no sólo la aparición y desarrollo del pensamiento crítico sino además de la imaginación social. Por un lado, la sociedad es vista cómo justa, se impone el darwinismo social, al considerar que sólo los más capaces logran el ansiado “éxito”, vale decir los que lo merecen. Por otro lado, naturaliza las relaciones sociales, evitando mostrarse cómo un producto social e histórico que puede ser transformado, sobre el cual puede construirse una sociedad alternativa.

Esta situación produce una permanente frustración en quienes, cómo es natural no alcanzan el ansiado “éxito”. El sistema para poder prolongar la dominación y evitar la disidencia nos exhibe permanentemente los “casos de éxito”, mujeres y hombres como nosotros que hoy tienen dinero y dicen sentirse realizados. Estos son los escasos ejemplos de aquellos a los cuales el sistema les permitió la ansiada movilidad social y que ahora son usados para legitimarse a sí mismo. Esta esperanza en que podemos alcanzar lo que ese otro, presentado en la televisión, logro nos dará fuerza para espantar el fantasma del fracaso y renovará nuestro convencimiento de que el sistema funciona bien y que todo dependerá de nuestra constancia y lucha por alcanzar el “éxito”.