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miércoles, 30 de diciembre de 2009

El espacio de la ideología y el poder del miedo

En gran medida el poder, que les confiere a las organizaciones y al mercado la posibilidad de convertir a los hombres en simple instrumento de éstos, de des-individualizarlos y transformarlos en sólo parte de la masa, de hacerles sentir que sólo pueden ser yo cuando son otros está sustentado en el miedo. Ese miedo está instalado en lo más profundo ser. Es el control de las posibilidades de la imaginación y por ende de la crítica racional que no puede afirmarse sin aquella. El miedo está bien instalado en aquellas esferas de la mente pre-racional, y por ello es poderoso como modelador social y conductual.

Esta faceta del poder no involucra que éste pueda operar independientemente y al margen de toda ideología. El mercado, cómo forma suprema y sublimada de las relaciones entre los hombres, las cuales son presentadas como de libertad, brinda un poderoso espacio para la realización del discurso ideológico y por ende para la alienación del hombre frente al sistema.

El miedo a dejar de pertenecer a la masa nos impide individualizarnos, en el sentido de afirmación contra el discurso masificador. Pero de igual manera y con gran fuerza se afirma otro miedo: el de no tener éxito en la sociedad y estar condenados a ocupar una posición marginal dentro de la masa. Este último imperativo, que convierte nuestras vidas en una carrera precipitada, individualista y sin tregua se desprende del primero. Frente a esta situación aparecen discursos que buscan modelar la conducta y apaciguar el sufrimiento, haciéndolo soportable y a la vez, permitiendo la segura reproducción del sistema.

El miedo a dejar de ser masa, cómo última instancia de soporte del sistema es absolutamente irracional y no está sustentado en discurso ideológico alguno, controla las posibilidades de imaginar un mundo distinto y por ende la acción, modela el comportamiento anómico, de forma tal que la anomia termina siendo, en muchos casos, parte importante del funcionamiento del propio sistema y raras veces un cuestionamiento serio a él.

El individuo no imagina la posibilidad de no pertenecer a la masa porque cree que no es posible una sociedad des-masificada, es decir, considera a la sociedad como algo dado, la percibe a-históricamente. Considera que su apartamiento de la masa conllevaría a su propia destrucción. Esta situación de potencial desprotección le aterra, constituyendo ello una sensación profundamente irracional. ¿cuál es el espacio que ocupa la ideología en la consolidación del poder?

El hecho de que el hombre no se atreva, por miedo a afirmar su individualidad contra la masa, no implica que no aspire a alcanzarla. Existe una permanente búsqueda de afirmación del yo. La individualidad, paradógicamente, es uno de los valores más firmemente difundidos por el sistema contemporáneo. No es nadie si no se es individual.

Esta búsqueda por afirmarse como individualidad se transforma, en la mayoría de los casos, en la aspiración de alcanzar posiciones elevadas en la sociedad. En las sociedades capitalistas contemporáneas las posiciones elevadas van acompañadas, cuando no generadas por un alto nivel económico. El “éxito” económico es el éxito en general y lo que se logra pero no va acompañado de lo económico no es éxito, sino más bien un objetivo cumplido, que probablemente no pase de ser un medio para alcanzar el definitivo o económico.

Siendo parte de los niveles más altos de la sociedad el hombre puede sentir que afirma su individualidad al no depender de un sinnúmero de organizaciones que lo oprimen, cómo puede ser el caso de la empresa donde debía laborar durante jornadas extenuantes frente a las horas de ocio de las que ahora puede disfrutar. Esto le puede permitir, en alguna medida, vencer la angustia y frustración que la supervivencia diaria le imponen. Sin embargo, ello no implica que haya dejado de ser masa, sólo ha ingresado al corazón de ella, se ha salvado de la tormentosa situación de pertenecer a sus espacios más marginales.

A este nivel opera la ideología. Ésta a través de un discurso racional opera introduciendo el mensaje de que todos, al ser racionales y poseer libertad tienen posibilidades de alcanzar el éxito. Esto es, que no es necesario exorcizar el miedo a pertenecer a la masa, basta integrarse a ella convenientemente, aprovechar los espacios que la estructura social nos brinda para escapar al miedo al fracaso. La sensación de éxito sirve cómo mecanismo compensatorio frente a la opresión derivada de pertenecer a la masa.

Así planteadas las cosas, la ideología constituye un discurso modelador de las conductas sociales orientada a permitir que el sistema se siga reproduciendo, permitiendo que la insatisfacción de pertenecer a la masa se traduzca en la subversión del orden. La presentación de personajes nacidos “desde abajo” que han alcanzado el “éxito” permite reforzar la idea de que todos, con la suficiente templanza pueden alcanzarlo; pero a la vez, legitima al sistema, ya que nos presenta al sistema como un orden justo dentro del cual hay que luchar infatigablemente y que no es necesario cambiar.

Esta ideología, hecha cuerpo, interiorizada se traduce en alienación. Construcción de una imagen alterada de la realidad, consistente en la creencia de que todos tienen la posibilidad de ser ricos y escapar de las frustraciones y angustias que la pertenencia a la masa comporta. La alienación consiste en creer todos cuentan con la posibilidad de alcanzar una situación en la cual las compensaciones de la pertenencia a la masa puedan superar o eventualmente eliminar las frustraciones y angustias derivadas de ser parte de ella.


lunes, 28 de diciembre de 2009

El misterio del valor de uso y su importancia en el capitalismo contemporáneo

Marx, en su preocupación por develar la lógica del capitalismo dedicó sus últimos años y sus máximos esfuerzos a su obra cumbre: “El capital”. La esencia de la dinámica del capitalismo que el gran pensador alemán estudió concienzudamente partió de la mercancía.

La mercancía fue identificadamente por Marx como la esencia de toda la lógica de las relaciones capitalistas, y su valor de cambio, como el misterio que habría de permitir la comprensión cabal de la explotación obrera en los tiempos que él estudio.

Para el análisis de la mercancía, el viejo Marx partió del análisis del valor-dinero de la mercancía. Para ello hizo una clara diferenciación entre el valor de uso y el valor de cambio. Nos presentó a la expresión del valor de cambio, es decir, el valor-dinero como la máscara bajo la cual se oculta la auténtica naturaleza del valor de cambio de un bien, es decir el trabajo socialmente necesario en producirlo. Esto le permitió presentar con claridad a la clase obrera como la auténtica creadora de valor en la economía, de igual manera a la ganancia como la expresión de la plusvalía y, por ende, de la explotación capitalista.

El fetichismo de la mercancía era la consecuencia del ocultamiento de la auténtica naturaleza de la mercancía en cuanto a su valor de cambio, que la envolvía en el tema del dinero, sin percibir el del trabajo, para Marx su auténtica naturaleza. El trabajo en Marx es lo único que permite reducir a un denominador común los valores de los productos para efectuar el intercambio, base del sistema mercantil.

Sin embargo, y debido a sus preocupaciones intelectuales y políticas, dejó intocado el tema del valor de uso de las mercancías. No hizo ningún aporte fundamental al entendimiento de su naturaleza e importancia en el modo de producción capitalista, conformándose con la explicación burguesa, anterior a él, que sostenía que el valor de uso era básicamente la capacidad de un bien, en éste caso una mercancía, para satisfacer una necesidad.

Marx en el análisis del intercambio desarrolló con precisión las diferencias fundamentales entre las diversas etapas de este, expresadas en las fórmulas M-D-M y D-M-D.

La primera corresponde a una relación en la cual los productores buscan fundamentalmente satisfacer sus necesidades y, eventualmente y debido a la división social del trabajo, se ven forzados a intercambiar sus productos por otros con el fin de satisfacer sus propias necesidades con bienes que ellos no producen. Estos bienes en su naturaleza no son mercancías, sino que más bien diremos que se realizan momentáneamente como tales en el proceso de intercambio.

El segundo modelo, D-M-D´, representa una situación distinta de la anterior, en la cual el bien ha sido creado desde su origen para ser mercancía. Pues su objetivo no está en la satisfacción de una necesidad por parte de su productor, como ocurre en el primer caso, sino en la ganancia. Este segundo modelo entraña una lógica económica completamente distinta al primero, pues permite entender el origen de la acumulación originaria de capital. La satisfacción de las necesidades por parte de la mercancía pasa a un segundo plano, para dar paso a la ganancia. La ganancia se convierte así en la lógica del comportamiento económico, en un fin en sí mismo.

La ganancia, dentro de la lógica de Marx, es la expresión metamorfoseada de la plusvalía, es decir del valor del trabajo no retribuido al obrero. Sin embargo, y aceptando esta tesis, debemos precisar que ésta, dentro de la lógica del capitalismo, debe producirse de manera indefinidamente ampliada. El capitalista no busca sólo la ganancia, sino que ésta de paso a ganancias cada vez mayores. Todo ello implica que el mercado al cual se dirigen los bienes y servicios debe ser cada vez mayor. Dicho de otra manera, que sus ventas crezcan de manera permanente e ininterrumpida. Esto es, que aumente permanentemente el consumo.

En el modelo M-D-M el intercambio se produce por la existencia de una o más necesidades insatisfechas. Pero en el modelo D-M-D´ y su dinámica de permanente expansión, no es posible esperar que las necesidades se hagan presentes, es necesario y preciso, crearlas con el fin de impulsar el consumo y de esta manera asegurar las ganancias.

El valor de uso de la mercancía, entonces sufre una metamorfosis. Deja de estar al servicio de la satisfacción de las necesidades para orientarse a la generación de ganancias. Desde el punto de vista de su valor de uso, y apreciando a la mercancía como un producto individual, se nos presenta simplemente como el bien que satisface necesidades. Sin embargo, y recogiendo el enfoque de Marx, consistente en apreciar la producción mercantil como un producto social, como un sistema de producción, podemos apreciar que su capacidad para satisfacer necesidades es irrelevante en comparación con la capacidad que pueda tener para ser vendida, es decir para ser mercancía.

Para que el capital pueda desarrollarse de manera ampliada las ventas deben producirse de manera ininterrumpida. No es importante que las personas tengan necesidades insatisfechas, basta con que crean tenerlas para que sigan comprando. El valor de uso de una mercancía tiene sentido si se puede vender, ya que para ello fue creada.

Entonces la capacidad que tenga un producto para satisfacer una necesidad, depende más de la creencia del comprador de que lo necesita, de que realmente sea así. No existe ninguna razón valida para una persona adquiera una coca cola cuando tiene la auténtica necesidad de ingerir líquido para vivir, ya que su necesidad está referida fundamentalmente al agua y no a la coca cola.

La mercancía, bajo su forma moderna, sólo encuentra sentido y existencia en un modelo capitalista creador permanentemente de necesidades. Es decir, el sistema crea una ideología favorable al consumo, consistente en la creencia en la necesidad de adquirir determinado tipo de producto y luego, ofrece la mercancía que satisface éste.

Diremos entonces que la lógica del capitalismo contemporáneo se nos presenta incompleta en el análisis de Marx, y que más bien es pertinente entender que el valor creado por los trabajadores, de acuerdo a la lógica de “El Capital”, no puede realizarse sin el factor consumo en permanente expansión.

Así, el capitalismo contemporáneo no se sustenta exclusivamente en la lógica de la ganancia, pues la inversión no tendría espacio de realización si el consumo no existiera. La lógica del capitalismo contemporáneo es consumo-ganancia. Esto lo han entendido muy bien los estudiosos del marketing, preocupados por “satisfacer al cliente”.[*]

El capitalismo contemporáneo, cómo todo sistema social, requiere de un sustento ideológico que le dé dinamismo y que oculte su naturaleza. La ganancia y el consumo no sólo son elementos importantes de la lógica económica del capitalismo contemporáneo sino también ideologías muy bien instaladas en la mente de masas consumidoras-productoras.

El afán por la ganancia, en el capitalismo contemporáneo, no sólo se legítima, sino y fundamentalmente lo hace en sí misma. Hasta el presente no ha requerido No ha requerido de un discurso racional y contrastable que la sustente. Forma parte del corpus ideológico fundamental del capitalismo que al no sustentarse en razones busca no ser cuestionado con ningún discurso argumental y racional alternativo. Es el sustento irracionalidad del capitalismo.

El dicho “Se produce para ganar dinero” exitosamente instalado en las mentes, se oculta bajo el mistificado discurso de la “satisfacción de las necesidades”. El sistema moderno se presenta como interesado en la “satisfacción del cliente”, pero inmediatamente el cliente ha comprado le interesa la insatisfacción del cliente que lo lleve a comprar otra vez una lavadora, cocina, automóvil, televisor o celular, aunque no lo necesite.

De esta forma la capacidad para satisfacer una necesidad que tiene una mercancía es lo menor importante en el contexto de un sistema que vive de la insatisfacción permanente que cree compradores compulsivos que aseguren las ganancias.

El consumismo es la otra cara de la moneda. Sólo consumiendo ininterrumpidamente se puede satisfacer necesidades. Estas aparentes necesidades se presentan como reales. Las mercancías consumidas brindan satisfacciones momentáneas y pasajeras a necesidades cambiantes. “El comprar produce felicidad” y el “me lo llevo todo”, este último, slogan de un conocido mall capitalino,1 son un pequeña muestra de lo dicho. El teléfono celular que recién ha aparecido en el mercado se convierte en la nueva necesidad. Es necesario comprarlo, aunque el que se tiene todavía funcione y esté en perfecto estado. El automóvil del año, aunque el que se tenga esté en perfecto estado con solo dos años de antiguedad, es otra necesidad apremiante. Los millonarios gastos publicitarios no son sino la confirmación de lo dicho. El consumismo es igualmente una expresión de la irracionalidad, pero funciona y genera muchos millones y eso, en la lógica del capitalismo, es suficiente para legitimarlo.

El valor de uso de la mercancía oculta en las necesidades su auténtica naturaleza. Ha trasmutado para convertirse en el valor simbólico de lo adquirido. Produce placer en la compra misma y rápidamente este se desvanece para dar lugar a la focalización en el nuevo producto publicitado. La moda es una de las industrias más rentables del mundo que vive de la satisfacción de comprar prendas de vestir de manera permanente y de la temprana obsolescencia de éstos artículos que de manera programada es digitada con el fin de impulsar nuevas ventas, Es igualmente un fetiche hay que hay que exorcizar y arrancarle el demonio ideológico que lleva dentro.

La ideología del consumo es la que hace posible que la explotación del trabajo encuentre su forma más sublimada. Ya no es necesario hacer la guerra para justificar la esclavitud, o mantener bajo condición servil a miles de personas para asegurarnos su fuerza de trabajo. Lo único que necesitamos es presentarle a la masa consumidora, a través de la publicidad, la gran cantidad de mercancías que deben comprar, decirles que con ellas serán felices, para que estén dispuestos a trabajar más con el fin de alcanzar el objeto deseado así como para pagar sus tarjetas de crédito con la que hacen realidad su sueño de ser ciudadanos. Ya no es necesario forzar a la masa a que trabaje..

El consumo da status. Lo que consumimos le dice a la sociedad, por nosotros, si hemos alcanzado el éxito o fracasado. Una buena ropa de marca y un automóvil del año hablan más que mil palabras. Lo que consumimos dice si somos auténticos ciudadanos o si sólo vamos a votar cada cinco años. La ciudadanía no es hoy el disfrutar de derechos políticos, sino más bien el grado en que podemos consumir todo lo que se nos ofrece en el mercado.

Esta nueva lógica de la explotación es mucho más efectiva y oculta. Entre trabajar al compás de los azotes y sentir la satisfacción de adquirir todo lo que se nos ofrece, aunque sea a costa de trabajar para simplemente pagar lo que se debe, hay una gran diferencia.

Así se cierra el círculo del modelo capitalista de explotación. Explotación que ya no empieza en el trabajo como lo creía en viejo Marx, sino en la televisión, el cartel publicitario, el periódico, la escuela, la familia y en las frustraciones que lleva a los individuos a buscar en la explotación laboral la satisfacción pasajera que el consumismo les puede ofrecer, asegurando al sistema una fuerza de trabajo que permita su reproducción ampliada.


[*] Para los estrategas del marketing la satisfacción del cliente, es decir de sus necesidades a través de las mercancías es fundamental puesto que su mirada es la de la mercancía o negocio como elemento individual. Por su ubicación social no les es posible apreciar el fenómeno a nivel social, dando cuenta de que las necesidades son fabricadas por un sistema que busca incrementar sus ganancias por medio de las ventas. Pero si esto ocurre lo justificarán a través de la ideología de la ganancia.

El INDIVIDUO Y LA MASA

Por: Daniel Loayza Herrera.


El yo y el otro

Se ha impuesto la no comunicación, el no diálogo, la negación del “otro” y la creencia de la afirmación del yo que no es otra cosa que el nosotros. El problema no es el no poder entender al otro sino el no querer hacerlo. La molestia que despierta todo aquel que se atreve a ver y sentir las cosas de distinta manera, que piensa que “otro mundo es posible”, que quiere construir otra cotidianeidad. Todos ellos son silenciados. Sobre éstos y sus ideas sólo quedan dos posibilidades: o son silenciados bajo amenaza, la mayor parte de las veces velada; o se hace de cuenta que no han dicho nada, que estos no existen, que estas ideas están “fuera de lugar” y que por lo tanto no tienen ningún espacio ni importancia. Su insistencia los puede convertir en incómodos. La comunicación, vista desde esta perspectiva es sólo una ilusión o una aspiración. Es una incomunicación.

La comunicación así planteada es un proceso selectivo en el cual se decide escuchar al otro, tergiversar lo que el otro dice o simplemente hacer de cuenta que nada se dijo porque quien lo dijo no existe. La comunicación es un medio de intercambio, pero también de afirmación y negación. No siempre busca la afirmación del otro sino la del yo, que en la mayoría de los casos es el nosotros. Esto es de un yo que aparentemente habla a título individual, pero que en realidad a través de él habla la colectividad, lo instituido, el sistema, la masa.


La hermenéutica aborda la problemática de la interpretación del discurso del otro, pero ha olvidado el factor de la negación del otro. El no querer entender al otro es el mejor medio para negarlo. En este sentido, no hay hermenéutica que valga. Negarse a entenderlo es la mejor forma de no conocerlo. Así planteadas las cosas, la acción comunicativa `planteada por Habermas se nos presenta como una vana ilusión.

El otro, a través de lo que dice, puede subvertir el orden. Ello nos atemoriza, nos puede demostrar cuan frágiles somos y lo es el mundo que hemos construido. Eso que nos aterra no puede ser visto de frente ni escuchado en el gesto y las palabras del “otro”. Ese “otro” se nos presenta como una sombra, como una molestosa presencia y testimonio de que algo que nos produce horror enfrentar está ahí. Ese “otro” al que no queremos ver ni escuchar es para nosotros una sombra, una figura oscura, pero también transfigurada de la real, siempre desproporcionada y que nos da la certeza de que tenemos razón al no quererlo ver ni escuchar.

¿Cuándo escuchamos y vemos al otro?

Si el otro dice lo mismo que nosotros lo escuchamos. La comunicación es posible. Si nuestras ideas son confirmadas, queda probado que son ciertas y que el mundo del cual formamos parte realmente existe Ese otro ya no es sombra porque es nosotros.

Individuo y masa

El individuo se siente seguro siendo parte de la masa. Esto significa tener la certeza de que ellos y nosotros somos lo mismo, que no vamos a ser destruidos, convertidos en sombras.

Nos aterra igualmente la posibilidad de que tengamos apariciones simplemente ensombrecedoras, que no seamos vistos ni escuchados. Nuestra condición de homo organizacional desaparecería. Es mejor decir lo que todos dicen y callar lo que todos callan, hacer lo que hacen y evitar realizar lo que también omiten hacer los otros. En síntesis, la masa nos da seguridad, paradójicamente es la forma de ser vistos como individuos.

El individuo será tal únicamente si está dispuesto a no ser más que la masa. La masa es hoy la fuerza más poderosa, que a través del silenciamiento del “otro” se afirma a sí misma y obliga a individuo a tener terror de ser sólo una sombra indeseable y proscrita de toda vida social. La masa gobierna el conjunto de la vida social y de ésta manera la psíquica del hombre. El hombre afirma su identidad en la masa; pero una individualidad que no pasa de ser la forma particular en que la masa se ha instalado y gobierna su ser.

El pertenecer a la masa y las respuestas afirmativas que ésta nos da nos confirma que nos conducimos bien. La negativa y el silencio nos asustan porque es el anuncio del fin. La masa es nuestro espejo, nos sentimos bien si en ella nos reflejamos de manera agradable.

La masa nos controla desde lo psíquico. Este es el nuevo espacio de la dominación. El sentido de la obligación y el deber frente a lo que queremos hacer y a quienes queremos ser son los espacios de confrontación donde se entreteje la trama de nuestra lucha entre nuestra aspirada individualidad y la masa. La masa es conciencia colectiva avasalladora, impronta hegemónica, cuya presencia invade lo público y lo privado.

La individualización del hombre es su único camino a su liberación, pero este no se realiza por el terror que tiene a dejar de ser masa, a no pertenecer más a su empresa, club, familia, etc.

La masa y la economía

El mercado es uno de los espacios más importantes de la masa. El mercado es la fuerza todopoderosa que regula la existencia de los hombres. Nos permite existir socialmente, es decir dejar de ser sombras y pasar a ser escuchados y vistos, así como estar conformes con nuestra condición de masa. Nos promete la realización de nuestra individualidad al hacernos creer que nosotros tomamos las decisiones de compra, que nuestras decisiones son racionales y por lo tanto somos individuos. Sin embargo, no podemos dejar de consumir lo que compra la masa, eso podría indicar que pensamos diferente, nos convertiría en sombras, dejaríamos de ser vistos y escuchados. Es mejor adquirir lo que el mercado decide y usarlo como ha sido prescrito por él para poder estar protegidos. Consumir lo que el mercado ofrece nos hace parte de la masa, confiables, por ello estaremos seguros de ser escuchados, de existir.

Lo que usamos nos convierte en masa. Hoy el problema de la mercancía no reside en el valor de cambio de ésta; sino en su valor de uso. Es necesario superar las tesis de Marx a partir del reconocimiento de que el consumismo es el resultado de la lucha constante que tenemos por no dejar de ser masa. Es el valor de uso una atribución que la masa como conciencia colectiva le atribuye a cada bien y el que determina la necesidad de poseerlo y adquirirlo. El valor de uso ha devenido en la capacidad que el bien tiene para hacernos seguir perteneciendo a la masa, para seguir siendo escuchados y vistos, para no pasar a ser sombras. La masa crea el valor de los objetos y nosotros estamos obligados a confirmarnos como parte de ella consumiéndolos.

La masa está inundada de la racionalidad económica, de una racionalidad instrumental en la cual los individuos son los instrumentos. Somos instrumentos de la eficiencia, debemos estar dispuestos a servirle; de lo contrario, pasaremos a ser simples sombras incómodas que no serán vistas ni escuchadas. Las organizaciones sociales que dicen perseguir esta eficiencia tiene el derecho de exigirnos un pleno acomodo a este principio, de otra forma dejaremos de ser masa.


El poder y el silenciamiento

Las ideas contrarias a la masa no se rebaten, se silencian. Los individuos sólo pueden ejercer su existencia social si están dispuestos a ser licuados, engullidos por la masa.

La capacidad para adquirir cosas e ideas nos permite ser masa. Hacer nuestras las ideas imperantes nos protege, nos permite cruzar el umbral, nos hace confiables. Es mejor creer que no creer en la masa.

El miedo se impone a la disidencia. No queremos ser autónomos, es mejor aceptar ser manejados por la dinámica de la masa.

El poder de la masa, expresado en las organizaciones que le dan vida y la refuerzan, como son las empresas y el estado no necesitan justificarse ni disfrazarse. Hoy se nos presenta desnudo y terrenal. El miedo ha ocupado el lugar de la ideología. El actual es un poder desideologizado. La ideología comportaba un discurso racional y cómo tal podía ser desmantelada críticamente. El miedo tiene un componente íntimo y profundamente irracional. No importa cuantos argumentos podamos ofrecer contra el orden existente y cuantas personas nos den la razón; las cosas no cambiarán mientras no se derrote al terror que nos produce la posibilidad de dejar de ser masa, de ser individuos autónomos.

El poder de la masa está en lo cotidiano. En la empresa, la escuela, el supermercado, etc. Se instala en nuestro miedo a dejar de vivir como siempre lo hemos hecho, como masa. Queremos seguir pensando como la masa porque queremos seguir viviendo como ella.

La discusión y la polémica han desaparecido. Son un síntoma del temor de descubrir al “otro”, o de que los otros descubran al “otro” en nosotros. De que los demás piensen que pensamos igual que ellos y nos conviertan en sombras. Hoy el control proviene del miedo, de aquella sensación de fragilidad que nos produce la menor disidencia.

La liberación del ser humano no provendrá de una elevación de la razón convertida en conciencia de clase o de cualquier otra cosa; sino en primer lugar de descubrir que la imagen monstruosa que el “otro” proyecta sobre nosotros no es él sino sólo su sombra. Esto es estar realmente dispuestos a no tener miedo a cambiar nuestra cotidiana forma de vivir.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Algunos puntes sobre el pensamiento político de Manuel Gonzales Prada.

Manuel Gonzales Prada es uno de los intelectuales referentes en la historia del Perú. Natural de Lima, cuya fecha de nacimiento fue el 5 de enero de 1844. Vino al mundo en el seno de una familia de origen colonial e importante poder económico. Como miembro de un sector privilegiado de la sociedad fue bautizado con un nombre que evidenciaba la posiciòn de su familia: José Manuel de los Reyes Gonzales de Prada y Ulloa.


Sus padres fueron Francisco González de Prada y Josefa Álvarez de Ulloa. Perteneció a una de las familias más aristocráticas de Lima, heredera de los más rancios blasones coloniales y muy identificada con la devoción religiosa. Pero Don Manuel nunca se sintió identificado con aquella herencia familiar y optó por mantener una postura más bien republicana y burguesa, renegando de los valores estéticos y religiosos familiares. Ello se hizo evidente en el hecho de que firmara simplemente como Manuel González Prada.
Fue un ensayista preclaro así cómo un prosista y poeta de vanguardia en su tiempo. Se caracterizó por mantener, a lo largo de su vida, una postura contestataria con respecto a la política y a la literatura. Sus ideas han calado poderosamente en las generaciones posteriores a él, especialmente a la generación de 1921, llamada del centenario, cuyas figuras más destacadas en el campo de la política ( José Carlos Mariátegui, Haya de la Torre, Luis Alberto Sánchez, entre otros), se sintieron herederos de su actitud crítica respecto de la realidad peruana.

Fue un hombre que siempre se sintió identificado con el Perú y sus problemas, Durante la guerra con Chile, defendió la capital de la invasión chilena, participando en las batallas de San Juan y Miraflores. Al saber que la defensa había sido incapaz de impedir la ocupación chilena de la capital se auto-recluyó en su casa en señal de protesta hasta concluida la desocupación de nuestra capital por el ejército invasor.La experiencia que recogió de la guerra lo convirtió en un duro crítico del sistema peruano, al que consideró decadente. Esta actitud lo llevó a abrazar el ensayo como instrumento de crítica política y literaria. La literatura pasó a ser, especialmente a partir de la post-guerra un instrumento con el cual poder desenmascarar la decadencia en la que estaba sumido el Perú. Esta fue su gran tarea, por ello cultivo el realismo como género literario.

Viajó a Europa a finales de 1891. Permaneció en el viejo continente alrededor de siete años. Esta experiencia europea fue sumamente rica para él pues le dio la oportunidad de conocer a intelectuales de enorme influencia en el campo de la literatura; como fue el caso de Zola, Renan y Unamuno. Al volver de Europa en 1898, empezó a divulgar el anarquismo en el Perú.
En su formación había gravitado poderosamente su experiencia en Barcelona. En nuestro país se convirtió en uno de los principales divulgadores del pensamiento ácrata, especialmente entre los jóvenes sindicatos obreros de la capital. Fue justamente a partir de la década de 1890 que su producción intelectual alcanzó la cúspide con obras de la talla de Pájinas Libres (1894), Horas de lucha (1908) y el artículo Nuestros indios (1904).

Desde el punto de vista literario sus obras están enmarcadas dentro del llamado realismo. Esta corriente surgió en Francia, durante la segunda mitad del siglo XIX, como un movimiento que describe y realiza una crítica de la realidad social para proponer su regeneración. Esta tendencia busca la reivindicación de la mujer. Las características más saltantes de este movimiento literario fue su radicalismo político y social de corte anti-hispanista, el nacionalismo, el indigenismo, la temática socio-económica y la orientación hacia la objetividad. Estuvo marcada por la sociología de Comte.Estas obras señalan el compás del desarrollo del pensamiento político de Gonzales Prada. Pájinas Libres marca la actitud contestataria en términos literarios al adoptar una ortografía que iba en franca oposición al tratado de Andrés Bello; Horas de Lucha es el resultado del rechazo de todo el pasado oprobioso del Perú, que a decir de éste pensador, era el resultado de las clases dominantes peruanas; el ensayo nuestros indios va a marcar un importante punto de inflexión en los enfoques sociales en nuestro país, pues fue el primero en plantear que el problema indígena es fundamentalmente de índole social y no racial, como solía enfocársele hasta entonces. De esta manera Gonzales Prada superó incluso a las tesis indigenistas, mantenidas en el Perú hasta bien entrada la década de los años 20´s que planteaban la protección del indígena, de un indígena idílico que poco tenía que ver con los hombres y mujeres de carne y hueso.

El ensayo nuestros indios tuvo una poderosa influencia en los enfoques de José Carlos Mariátegui y Haya de la Torre. Estos intelectuales, a diferencia de los que le antecedieron, como Javier Prado y Alejandro Deústua, sostuvieron que eran las relaciones de explotación de carácter semi-feudal las que mantenían al indígena en la condición de atraso económico, social y cultural.
Su actitud siempre fue la de un libre pensador. Buscó la palabra frontal y directa para referirse al Perú y a sus problemas. Así él mismo mencionó.

“No esperen ustedes de mis labios reticencias, medias palabras, contemporizaciones, ni tiros solapados y cobardes: expreso clara y toscamente las ideas; sin máscara ni puñal, ataco de frente a los malos hombres públicos. No hablo para incensar a los que mandan ni para servir de vocero a los que sueñan con arrebatar el poder, sino para decir cuanto me parece necesario y justo, hiera los intereses que hiriere, subleve las iras que sublevare.”
[1]

En 1912 asumió la conducción de la Biblioteca nacional del Perú, en reemplazo de otro grande de las letras peruanas: Ricardo Palma.
Es considerado por muchos como el iniciador del anarquismo en el Perú, y el primero que buscó la unidad entre la actividad intelectual, la política y las luchas de los trabajadores. Fue además uno de los críticos más acerbos contra el caudillismo imperante en la política peruana de aquel entonces, representado por Don Nicolás de Piérola. Falleció en Lima el 22de julio de 1918.

El célebre Discurso del Politeama fue lapidario con respecto a las viejas oligarquías económicas y políticas del Perú; pero a la vez, y lejos de hundirse en el pesimismo irresoluto, renueva sus votos a la juventud llamándola a cumplir el rol de regenerar la república. El famoso y vibrante discurso pronunciado en el teatro Politeama empezò con estas palabras:

Teatro Politeama

“Señores:
Los que pisan el umbral de la vida se juntan hoy para dar una lección a los que se acercan a las puertas del sepulcro. La fiesta que presenciamos tiene mucho de patriotismo y algo de ironía; el niño quiere rescatar con el oro lo que el hombre no supo defender con el hierro.
Los viejos deben temblar ante los niños, porque la generación que se levanta es siempre acusadora y juez de la generación que desciende. De aquí, de estos grupos alegres y bulliciosos, saldrá el pensador austero y taciturno; de aquí, el poeta que fulmine las estrofas de acero retemplado; de aquí, el historiador que marque la frente del culpable con un sello de indeleble ignominia.
Niños, sed hombres, madrugad a la vida, porque ninguna generación recibió herencia más triste, porque ninguna tuvo deberes más sagrados que cumplir, errores más graves que remediar ni venganzas más justas que satisfacer.
En la orgía de la época independiente, vuestros antepasados bebieron el vino generoso y dejaron las heces. Siendo superiores a vuestros padres, tendréis derecho para escribir el bochornoso epitafio de una generación que se va, manchada con la guerra civil de medio siglo, con la quiebra fraudulenta y con la mutilación del territorio nacional.
Si en estos momentos fuera oportuno recordar vergüenzas y renovar dolores, no acusaríamos a unos ni disculparíamos a otros. ¿Quién puede arrojar la primera piedra?
La mano brutal de Chile despedazó nuestra carne y machacó nuestros huesos; pero los verdaderos vencedores, las armas del enemigo, fueron nuestra ignorancia y nuestro espíritu de servidumbre.”
[i]

Para Gonzales Prada la situación de nuestro país era la consecuencia de una larga historia que venía desde el propio carácter de la dominación hispánica en nuestro país. Así, en el discurso del Politeama dijo lo siguiente:“La nobleza española dejó su descendencia degenerada y despilfarradora: el vencedor de la Independencia legó su prole de militares y oficinistas. A sembrar el trigo y extraer el metal, la juventud de la generación pasada prefirió atrofiar el cerebro en las cuadras de los cuarteles y apergaminar la piel en las oficinas del Estado. Los hombres aptos para las rudas labores del campo y de la mina, buscaron el manjar caído del festín de los gobiernos, ejercieron una insaciable succión en los jugos del erario nacional y sobrepusieron el caudillo que daba el pan y los honores a la patria que exigía el oro y los sacrificios. Por eso, aunque siempre existieron en el Perú liberales y conservadores, nunca hubo un verdadero partido liberal ni un verdadero partido conservador, sino tres grandes divisiones: los gobiernistas, los conspiradores y los indiferentes por egoísmo, imbecilidad o desengaño. Por eso, en el momento supremo de la lucha, no fuimos contra el enemigo un coloso de bronce, sino una agrupación de limaduras de plomo; no una patria unida y fuerte, sino una serie de individuos atraídos por el interés particular y repelidos entre sí por el espíritu de bandería. Por eso, cuando el más oscuro soldado del ejército invasor no tenía en sus labios más nombre que Chile, nosotros, desde el primer general hasta el último recluta, repetíamos el nombre de un caudillo, éramos siervos de la Edad media que invocábamos al señor feudal.”

Gonzales Prada planteó adecuadamente el problema de nuestro país en términos de nación. Realiza una crítica radical del concepto conservador de nación, propio de los sectores oligárquicos, consistente en identificar como lo peruano a lo blanco, occidental y costeño. Frente a ello, Gonzales Prada planteó lo siguiente:
“...No forman el verdadero Perú las agrupaciones de criollos y extranjeros que habitan la faja de tierra situada entre el Pacífico y los Andes; la nación está formada por las muchedumbres de indios, diseminadas en la banda oriental de la cordillera. Trescientos años ha que el Indio rastrea en las capas inferiores de la civilización, siendo un híbrido con los vicios del bárbaro y sin las virtudes del europeo: enseñadle siquiera a leer y escribir, y veréis si en un cuarto de siglo se levanta o no a la dignidad de hombre. A vosotros, maestros de escuela, toca galvanizar una raza que se adormece bajo la tiranía del juez de paz, del gobernador y del cura, esa trinidad embrutecedora del indio.”
Filosóficamente Gonzales Prada se adscribió al Positivismo de Comte. Lo animaba una profunda fe en el potencial que la ciencia tiene para liberar al hombre de las cadenas de la ignorancia y la explotación. La ciencia positiva, era para él, el fanal que habría de alumbrar a las generaciones venideras. Su rechazo a España no nació de una vulgar xenofobia; sino de la metafísica e ignorancia que imperaban en ella. En éste sentido, Gonzales Prada veía la occidentalización del Perú como la posibilidad de ser benéficamente afectados por la ciencia europea. La ciencia era, para nuestro insigne escritor, nuestra tabla de salvación. Al respecto dijo:

“Si la Ignorancia de los gobernantes y la servidumbre de los gobernados fueron nuestros vencedores, acudamos a la Ciencia, ese redentor que nos enseña a suavizar la tiranía de la Naturaleza, adoremos la Libertad, esa madre engendradora de hombres fuertes.
No hablo, señores, de la ciencia momificada que va reduciéndose a polvo en nuestras universidades retrógradas: hablo de la Ciencia robustecida con la sangre del siglo, de la Ciencia con ideas de radio gigantesco, de la Ciencia que trasciende a juventud y sabe a miel de panales griegos, de la Ciencia positiva que en sólo un siglo de aplicaciones industriales produjo más bienes a la Humanidad que milenios enteros de Teología y Metafísica”.

Encontramos en Gonzales Prada una marcada postura voluntarista. Era un voluntarismo que, pese a todas las desgracias del Perú, le permitía avizorar para nuestro país un futuro mejor. Pero a la vez era consciente que las viejas oligarquías nacionales no eran capaces de redimir al indio, ni de sacar al país del atraso; por ello, se refugió en los jóvenes, habló y escribió para ellos. Al finalizar el Discurso del Politeama tuvo las siguientes palabras que han pasado como las más emblemáticas de este insigne pensador:
“En esta obra de reconstitución y venganza no contemos con los hombres del pasado: los troncos añosos y carcomidos produjeron ya sus flores de aroma deletéreo y sus frutas de sabor amargo. ¡Que vengan árboles nuevos a dar flores nuevas y frutas nuevas! ¡Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra”


Pensamiento y acción política

Gonzales Prada es el crítico más radical y lúcido de finales del siglo XIX y principios del XX en el Perú y tal vez en toda América, Para él la república había fracasado porque se había visto arrastrada por los apetitos personales de una oligarquía decadente y sin visión de país y por una acción política que simplemente reflejaba esta realidad social. Esta situación, a decir de Gonzales Prada, encontró su consumación durante la guerra con Chile. Más allá de culpar a los indígenas por la derrota, como lo hacía la oligarquía peruana, él culpó a la oligarquía peruana y a sus políticos por tan desastrosos resultados. Al respecto mencionó lo siguiente:

“Sobre el Civilismo gravita una responsabilidad menos eludible que la bancarrota; dándose un nombre que implicaba el reto a una clase social, partiendo en guerra contra los militares, olvidó que si las capas inferiores de la Tierra descansan en el granito, las sociedades nuevas se apoyan en el hierro. Este olvido contribuyó eficazmente a nuestro descalabro en la última guerra exterior. Chile tuvo la inmensa ventaja de combatir, en el mar contra buques viejos y mal artillados, en tierra contra pelotones de reclutas a órdenes de militares bisoños, cuando no de comerciantes, doctores o hacendados
8. Castilla, soldado sin educación ni saber pero inteligente y avisado, comprendió muy bien que al Perú le convenía ser potencia marítima. Cuando los chilenos construyan un buque de guerra, decía, nosotros debemos construir dos. Pardo prefirió las alianzas dudosas y problemáticas a la fuerza real de los cañones, y solía repetir con una ligereza indigna de su gran suspicacia: Mis dos blindados son Bolivia y la República Argentina. Con todo, puede también disculpársele de no haber aumentado nuestra marina: tuvo que malgastar en combatir contra Piérola el oro que debió invertir en buques de guerra.”[1]

Con respecto a los Partidos Políticos planteó lo siguiente:

“¿Qué fueron por lo general nuestros partidos en los últimos años? sindicatos de ambiciones malsanas, clubs eleccionarios o sociedades mercantiles. ¿Qué nuestros caudillos? agentes de las grandes sociedades financieras, paisanos astutos que hicieron de la política una faena lucrativa o soldados impulsivos que vieron en la Presidencia de la República el último grado de la carrera militar.”
[2]
Para Gonzales Prada la guerra con Chile nos había dejado una importante lección: la de prepararnos para la guerra; y un compromiso nacional: el de alcanzar la vindicta. Al respecto manifestó lo siguiente:

“No se trata de lanzarnos hoy mismo, débiles y pobres, a una guerra torpe y descabellada, ni de improvisar en pocos días toda una escuadra y todo un ejército; se pide el trabajo subterráneo y minucioso, algo así como una labor de topo y de hormiga: reunir dinero, sol por sol, centavo por centavo; adquirir elementos de guerra, cañón por cañón, rifle por rifle, hasta cápsula por cápsula. Las naciones viven vida muy larga y no se cansan de esperar la hora de la justicia. Y la justicia no se consigue en la Tierra con razonamientos y súplicas: viene en la punta de un hierro ensangrentado. Cierto, la guerra es la ignominia y el oprobio de la Humanidad; pero ese oprobio y esa ignominia deben recaer sobre el agresor injusto, no sobre el defensor de sus propios derechos y de su vida. Desde las colonias de infusorios hasta las sociedades humanas, se ve luchas sin cuartel y abominables victorias de los fuertes, con una sola diferencia: toda la Naturaleza sufre la dura ley y calla, el hombre la rechaza y se subleva. Sí, el hombre es el único ser que lanza un clamor de justicia en el universal y eterno sacrificio de los débiles. Escuchemos el clamor, y para sublevarnos contra la injusticia y obtener reparación, hagámonos fuertes: el león que se arrancara uñas y dientes, moriría en boca de lobos; la nación que no lleva el hierro en las manos, concluye por arrastrarle en los pies.”
[3]

El anarquismo de Gonzales Prada lo llevó a desconfiar de todo poder emanado de la autoridad. En éste sentido, desconfiaba de la revolución como medio de transformar las relaciones sociales. Al respecto sostiene que:

“Toda revolución arribada tiende a convertirse en gobierno de fuerza, todo revolucionario triunfante degenera en conservador. ¿Qué idea no se degrada en la aplicación? ¿Qué reformador no se desprestigia en el poder? Los hombres (señaladamente los políticos) no dan lo que prometen, ni la realidad de las luchas corresponde a la ilusión de los desheredados. El descrédito de una revolución empieza el mismo día de su triunfo; y los deshonradores son sus propios caudillos (3, 55).”[4]

Su anarquismo irá evolucionando progresivamente hacia el anarco-sindicalismo. El Perú, durante la república aristocrática asistió al surgimiento del movimiento obrero peruano:

“El primer caso de acción reivindicativa que utiliza la huelga como medio de presión lo constituye el paro de los tipógrafos por mejoras salariales en diciembre de 1883. Pero fue probablemente la huelga de los panaderos de Lima, en enero de 1887, la que tuvo mayores repercusiones al conducir a la creación, en abril del mismo año, de la Sociedad Obrera de Panaderos “Estrella del Perú”, una organización que desempeñó un papel precursor en la formación de la conciencia de clase del proletariado. En 1896 ocurrió el primer gran conflicto industrial: la huelga los tejedores de Vitarte (agosto), seguida por los movimientos de los cigarreros (septiembre), los tipógrafos (septiembre) y los pasteleros de la capital.”
[5]

Las luchas sociales proletarias en nuestro país tuvieron un notorio tinte internacionalista.

“Los panaderos adoptaron como objetivo la jornada de ocho horas y celebraron en 1905, por primera vez en el país, la fiesta del Primero de Mayo.”
[6]

En los orígenes del sindicalismo peruano podemos notar la emergencia de una gran cantidad de literatura anarquista de circulación entre los obreros. Uno de los animadores principales de todo ello fue Gonzales Prada:
“En marzo de 1904 también empezó a ser publicado en Lima el mensual Los Parias, que fue la primera publicación ácrata importante del país. Principalmente animada por M. González Prada.”
[7]denigrarnos i acometernos, porque persigue la obra sistemática i brutal de imprimirnos en la cara un afrentoso estigma, de clavarnos un puñal 

La Uniòn Nacional

La apariciòn del Partido Uniòn Nacional se dió en el contexto de una marcada represión impulsada por el entonces presidente Andrés A. Cáceres. Este buscó la eliminación de toda oposición a su gobierno y a sus medidas. Los Liberales, con Quimper a la cabeza, debieron ir al exilio. Los radicales, entre los que encontraba Gonzales Prada, acordaron unificarse en torno a un partido que les permitiera resistir la arremetida Cacerista. Fue así que nació el Partido Unión Nacional.

Los radicales reunidos en torno a la figura de Gonzales Prada le encargaron a este la redacción de una declaración de principios programáticos. En ella, Gonzales Prada propuso la desconcentración del poder a través de un gobierno federal. Fue pionero al plantear el tema de la responsabilidad del presidente de la República y la creación de mecanismos de control ciudadno sobre los congresistas de la República. Buscó dotar al Estado de las rentas necesarias a través de una efectiva reforma Tributaria. En el campo social buscó la redención indígena a través de la devolución de las tierras que les habían sido arrebatadas por los hacendados. Asimismo fue el primer líder político que planteó mejores condiciones de trabajo para los obreros, así como la creación de milicias urbanas que reemplazaran al ejército. 

Una crisis familiar, motivada por la muerte de su segundo hijo, lo hizo decidirse a dejar el país. Su partida a Europa presumiblemente iba en concordancia con su deseo de no ser un caudillo más en un país que estaba sobrado de ellos.

A su retorno al Perú la situación política reinante en el país había cambiado significativamente. Empezaron a surgir los liderazgos de Augusto Durand y Guillermo Billinghurst al interior del Pierolismo. La propuesta anti-caudillista de Gonzales Prada le permitió conducir eficazmente el Partido y muchos de sus miembros empezaron a desertar hacia las filas de Durand, motivando el alejamiento de Gonzales Prada del partido en 1902. 

Esto va a marcar un punto de inflexión sumamente importante en la vida política e intelectual de Gonzales Prada. A partir de ese momento empezará a ser el maestro de la juventud obrera. Su lucidez intelectual alumbrará a los emergentes sectores proletarios del país.

Don Manuel, como solía referirse a él Luis Alberto Sánchez, pronunció un discurso el Primero de Mayo de 1905, conmemorando el día internacional del Trabajo, cuyo título era “El Intelectual y el obrero”. Esto ocurrió a propósito de la invitación que le hiciera la federación de Panaderos Estrella del Perú, cuyo líder era Manuel Caracciolo Lévano.

Proletariado peruano de principios del siglo XX

En éste discurso, y ya abrazando el pensamiento anarquista, Gonzales Prada propugnó por la eliminación de las barreras entre el trabajo intelectual y el manual, profetizó la muerte del mundo burgués junto con los valores “ hipócritas” que lo animaban. De igual manera se pronunció a favor de la lucha por la jornada de las ocho horas.


REFLEXIONES FINALES

El pensamiento y la acción política de Manuel Gonzales Prada estuvieron signados por los acontecimientos históricos que a éste le tocaron vivir. Fue el curso que éstos tomaron los que fueron forzando al insigne intelectual a tomar una postura frente a ello. Pensamiento y acción son indisolubles en él y forman una amalgama imposible de desagregar.

Un rasgo esencial en la personalidad de Manuel Gonzales Prada será su actitud crítica frente a la realidad y su disposición para enfrentar a la realidad críticamente, para “romper el pacto infame de hablar a media voz” y señalar todos los aspectos decadentes de la sociedad peruana para extraer de ello lecciones y esperanzas de superación en la juventud trabajadora y proletaria del Perú.

Su pensamiento siempre estuvo en constante ebullición. En los inicios de su adultez estuvo interesado en la ciencia y la fabricación de almidón en la hacienda familiar de Mala, más adelante y decepcionado por la derrota en la guerra con Chile, renegó de nuestra decadencia y abrazó el radicalismo literario, que daría origen al Circulo Literario y luego a la Unión Nacional.
Posteriormente, durante su viaje a Europa abrazará el anarquismo. De retorno al Perú y habiéndose alejado del Partido Unión Nacional, se acercó a los sectores proletarios urbanos adscribiéndose a posiciones más radicales.
Su pensamiento político está impregnado de una crónica actitud inconforme e iconoclasta. Derrumbó las viejas creencias y puso en evidencia el carácter incumplido de las promesas republicanas. Fue iniciador de la crítica clasista en el Perú, postulándose en defensor de los explotados. Transformó la reflexión histórica, alejándose de la visión histórica tradicional en la que exaltaban sólo a los grandes personajes y dueños del Perú, para pasar a ser un arma de debate.
Rehuyó la polémica, no porque le temiese sino por no perder el empuje respondiendo libelos insignificantes que se concentraban en personas y no en ideas.

Gonzales Prada es el escritor más vigente del Perú, incluso comparándolo con los contemporáneos. Fue un hombre singular porque a diferencia de todos los que han hecho política en nuestro país, tuvo un enorme desprecio por el poder. Siempre rechazó y enfrentó el caudillismo. Fue un hombre de su tiempo; pero también del nuestro. Sus críticas suenan hoy cómo dichas para enfrentar a los personajes que hoy siguen condenando a nuestro país a la miseria y el atraso. Sus sueño sigue estando pendiente: el de ver el renacimiento de la patria empezando por los más pobres.


[1] Manuel Gonzales Prada. Los Partidos y la Unión Nacional. Conferencia pronunciada el 21 de agosto de 1898.

[2] Manuel Gonzales Prada. Op.cit.

[3] Manuel Gonzales Prada. Los Partidos y la Unión Nacional.

[4] Manuel Gonzales Prada. Citado en : Sobrerilla, David. El anarquismo de Gonzales Prada.

[5] El movimiento obrero anarquista en el Perú.

[6] El moviemiento obrero anarquista en el Perú.

[7] Joël Delhom. Université de Bretagne-Sud. CRELLIC-LIRA. El movimiento obrero anarquista en el Perú (1890-1930) En: http://dwardmac.pitzer.edu/Anarchist_Archives/worldwidemovements/peru/Movimiento.html
Joël Delhom. Université de Bretagne-Sud. CRELLIC-LIRA

martes, 17 de noviembre de 2009

SOBRE LA COMPLEJIDAD DE MORIN

El pensamiento complejo es sin duda uno de los desafìos epistemológicos más importantes de la filosofìa contemporànea. Es el resultado de diversos enfoques gestados desde inicios del siglo XX y que ha ido desafiando la aproximación a los fenómenos desde la óptica metódica Cartesiana. En un primer momento aparece con en 1900 con la irrupciòn de la Física Cuántica de Max Planck, y que desarrollada en las décadas posteriores daría lugar al llamado principio de incertidumbre de Schodinger, que consiste en la incapacidad para conocer perfectamente y al mismo momento la velocidad y la ubicación de un electrón. Esto desembocó en el replanteamiento de las viejas posiciones Platónicas en el campo de la filosofía y en el rescate del observador como factor que incide en lo observado. Posteriormente, en 1905 la Teoría de la relatividad de Einstein nos llevó a desafiar las viejas concepciones físicas en las cuales es posible determinar con claridad la ubicación de un objeto en el tiempo y en el espacio a partir de un punto de referencia. Ante la inexistencia de tal punto de referencia fijo en el espacio, la posición del observador se convirtió en un tema capital y así surge la concepción espacio-tiempo.
Estos iniciales enfoques en el campo de la física llevaron al cuestionamiento de la separación entre el sujeto y el objeto, base del método Cartesiano. Pero la revolucíon en los enfoques no se limitó al campo de la física. En el campo de la Biología Bertalaffy impulsó, a partir de la idea de sistemas abiertos la necesidad de comprender la enorme red de interrelaciones existentes en la naturaleza biológica y social. A partir de los años 1940`s Norbet Wiener, desde la matemática intentó entender los problemas del procesamiento de la información a partir de enfoques sistémicos con capacidad de autorregulación. Por otra parte, los avaneces en Termodinámica, rompieron los límites estrechos entre la física, la química y la biología.
En las ùltimas décadas, los trabajos de Humberto Maturana y Francisco Valera profundizaron en la idea de la existencia de redes de intercambio de información y de autorregulación a nivel de los diferentes sistemas biológicos bajo el concepto de autopoyésis. Este enfoque influyó poderosamente en los trabajos sociológicos de Nicklas Luhmann, quien aplicó el concepto de autopoyésis a los sistemas sociales abiertos.
Desde el punto de vista de la epistemología, trabajos como los de Kuhn y Feyerabend abrirían la discusión a nuevas formas de entender el progreso en el conocimiento científico, trayendo consigo una enroem desconfianza en el carácter “ infalible, acabado y único del método”.
En el campo de la filosofía Dilthey planteó una gran línea divisoria entre las ciencias naturales y lo que él llamó las ciencias del espíritu que puso en el tapete de la discusión el tema hermenéutico, que solucionaría parcialmente Husserl al plantear el problema de la fenomenología. La fenomenología nuevamente, y al igual que los nuevos enfoques en el campo de la física, planteará un nuevo modelo interpretativo-hermenéutico para el acercamiento a los fenómenos sociales que se hará evidente en las investigaciones de orientación cualitativa.
Edgar Morin es el sintetizador de una enorme cantidad de influencias en diferentes campos de la epistemologìa y de la ciencia. El postula la idea de arribar a un pensamiento complejo que rompa con el viejo enfoque gnosceológico Cartesiano y que permita superar la atomización de las ciencias. Esta pretención busca asimismo superar la división entre ciencias naturales y ciencias sociales planteadas inicialmente por Dilthey, buscando un método universlamente válido que es el de la complejidad.
Consideramos que ello requiere superar un enorme desafío y romper a la vez un paradigma, tema que por lo demás está aún irresuelto, que es el que cada objeto de estudio, por sus carácterísticas, determina la forma en que debemos acercarnos a él, es decir la existencia de una gran cantidad de métodos y la imposibilidad de contar con uno de validez universal.
Si el método, para que tenga validez, debe responder al objeto de estudio; entonces, no sería posible la existencia de un método único que eleve el pensamiento complejo a la validez epistemológica. Esto significarìa que la divisiòn entre ciencias naturales y ciencia del Espíritu planteada por Dilthey no sería superable, con la consiguiente imposibilidad de que el pensamiento complejo se traduzca en un método para acercarse a todos los fenómenos. En este sentido, la propuesta de Morin no pasaría de ser la constataciòn de lo que ya viene ocurriendo a nivel de la ciencias; es decir, la conformaciòn de campos de estudio interdisciplinarios, como puede ser el caso de la etno-linguística o del marketing.
Si consideramos que la idea de complejidad se basa en idea de que los fenómenos son producto de un incontable e inabarcable, cognoscitivamente, número de relaciones ( lo cual se deriva del caráter abierto de los sistemas) es de prever que todo conocimiento es parcial, provisional y falsable razón por la cual tampoco tendríamos certeza sobre cual es el nivel de complejidad bajo el cual estamos analizando y comprendiendo los fenómenos. Nuestro acercamiento seguirá siendo simplemente probabilìstico y por ende, la pregonada complejidad no pasará de ser una constatación imposible de traducir en un método que nos brinde certezas sobre su validez que vayan más allá de las actualmente existentes.

martes, 13 de octubre de 2009

LA RESPONSABILIDAD SOCIAL Y LA ÉTICA EMPRESARIAL EN EL CONTEXTO GLOBAL

Los desafios de la globalización

El proceso de globalización[1], entendido como la dinámica de integración económica y comunicacional de todos los espacios que integran el mundo[2], plantea diversos desafíos; no sólo para los Estados, sino fundamentalmente para la sociedad civil y las organizaciones empresariales en particular.

Las Naciones Unidas, a través de la Organización Internacional del Trabajo ( OIT), La Organización de las Naciones Unidas para la Niñez ( UNICEF), entre otras; en los últimos años ha destacado la importancia de diversos problemas que hoy se nos presentan a escala planetaria, como es el caso de la contaminación ambiental, la pobreza extrema ( que aqueja a dos mil quinientos millones de personas en el mundo, la explotación infantil y las malas condiciones de trabajo en la que labora un significativo porcentaje de la población mundial (especialmente en los países en vías de desarrollo). Estos problemas, por su envergadura, plantean diversos desafíos que van más allá del esfuerzo individual de cada Estado. Conducen a la necesidad de establecer una agenda global de compromisos de carácter multisectorial que involucre a actores políticos, económicos y sociales.

La sociedad civil en la escena.
El derrumbe del bloque socialista, a partir de la caída del muro de Berlín (1989) generó una ola democratizadora que altero el epicentro de las decisiones políticas y económicas. El otrora todopoderoso estado ha dejado cada vez más espacios a la sociedad civil, a las organizaciones de productores y consumidores, a los colegios profesionales, entre otros. El futuro ya no se percibe solamente como un tema exclusivo de los políticos y de la política. Ahora se entiende que la construcción del mañana es un tema que atañe a toda la colectividad.

El empoderamiento de las organizaciones empresariales ha venido creciendo en los últimos años. La capacidad que tienen las empresas para desarrollar actividades a escala global ha hecho cada vez más difícil el control estatal que otrora existía. La progresiva liberalización del comercio mundial y la tupida red comunicacional han hecho posible que hoy, por ejemplo, un producto que es consumido en los Estados Unidos haya sido fabricado con piezas provenientes de una docena de países asiáticos. Incluso el poder económico que ostentan muchas empresas multinacionales actualmente supera con creces el PBI de muchos países. Tal es el caso de ING de Holanda, empresa accionista de AFP Integra en el Perú. Esta empresa holandesa tiene activos que superan los 160000 millones de dólares, cifra muy superior a los 110000 millones de dólares del PBI peruano del 2008 y que los 31000 millones de dólares que nuestro país exportó al mundo el año pasado después de un vertiginoso crecimiento de su balanza comercial.

Sin embargo, este inusitado poder adquirido por muchas empresas en el mundo no debe ser entendido como impunidad. El desarrollo de las comunicaciones ha permitido la aparición de un tejido social transnacional también a escala global. La revolución en la tecnología de las comunicaciones ha hecho posible que se fortalezca la sociedad civil. Hoy el incumplimiento de las normas ambientales o laborales por parte de una empresa puede ser difundido a escala planetaria en tiempo real. La reputación de una compañía, que le ha costado años construir, se puede derrumbar en cuestión de pocos días. Los distintos actores sociales tienen hoy, como nunca antes, la capacidad de denunciar a aquellas organizaciones que incumplan las normas nacionales e internacionales. En suma, la sociedad civil tiene actualmente un poder del que no gozó en ninguna época anterior de la historia universal.

Con respecto a la importancia que la sociedad civil tiene en el actual proceso mundial, las Naciones Unidas plantean lo siguiente:
“El Pacto Mundial considera que la participación activa de las organizaciones sin actividad empresarial, es un factor fundamental para el avance del Pacto Mundial; sin su participación esta iniciativa faltaría su colaboración, la cuál es estratégica para hacer frente a los retos actuales. La participación de la Sociedad Civil , las Organizaciones Sindicales, los Gobiernos, Naciones Unidas y las universidades aportan diferentes capacidades y perspectivas a la agenda de la ciudadanía corporativa.
En muchos casos estos actores pueden proporcionar conocimiento especializado y ser excelentes aliados en una gran variedad de temas, tales como e educación, salud, infraestructura y el tema del agua”[3].

Las organizaciones empresariales, cómo parte del conjunto de la sociedad civil han adquirido poder. Este poder entraña también un mayor nivel de responsabilidad con respecto a las actividades que realizan. Con respecto a lo anterior Kliksberg plantea lo siguiente:

“Poderosas fuerzas impulsan estos cambios. Hay una fuerte presión de sociedades civiles cada vez más articuladas y activas al respecto. No aceptan compromisos éticos meramente formales: denuncian y sancionan. Hay inversores muy ansiosos, en la era post-Enron, que exigen transparencia y rendición de cuentas y que empiezan a percibir que las empresas más éticas garantizan mejor sus ahorros.”[4]

En el mundo, cada vez más, se difunden los discursos que sostienen la pertinencia de que asuman un rol de compromiso con respecto a los grandes objetivos de la colectividad. Estos grandes objetivos han sido planteados desde las Naciones Unidas, así como a nivel multilateral y bilateral.

Ética global, ética empresarial y responsabilidad social
La globalización, para que no se convierta en la destrucción de los ecosistemas a escala planetaria ni en la causante de la degradación de las relaciones sociales en diversas partes del mundo, especialmente en África Sud-sahariana y América Latina, requiere que esté acompañada de compromisos sociales y ambientales claros en los cuales no puede estar ausente la empresa.

A partir de la formulación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, firmada en el seno de las Naciones Unidas, en 1948, se planteó una agenda internacional: la concretización de los anhelos de libertad e igualdad en el mundo. A éstos iniciales derechos universales se han sumado otros, cómo son los derechos sociales y culturales hasta alcanzar a los más recientes, referidos al derecho a gozar de un ambiente con niveles de contaminación permisibles. Estos derechos universales, hechos nacionales a través de las distintas normas de rango constitucional, expresan el deseo de la colectividad humana; es decir, constituyen una ética universal. Esta ética global se expresa en la existencia de un Pacto Global, que ha sido resumido en diez puntos[5]:
Derechos Humanos
Las empresas deben apoyar y respetar la protección de los derechos humanos proclamados internacionalmente.
Asegurarse de no convertirse en cómplices de abusos de los derechos humanos.
Estándares Laborales
Las empresas deben permitir la libertad y el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva.
La eliminación de todas las formas de trabajo forzado y obligatorio.
La eliminación del trabajo infantil.
La eliminación de la discriminación en lo relacionado al empleo y la ocupación.
Medio Ambiente
Las empresas deben apoyar el abordaje precautorio de los retos ambientalistas.
Llevar a cabo iniciativas para promover mayor responsabilidad ambiental.
Promover el desarrollo y difusión de tecnologías amigables al medio ambiente[6].
Anticorrupción

10. Las empresas deben actuar contra todas las formas de corrupción, incluyendo la extorsión y el soborno.

Las organizaciones empresariales no constituyen islas económicas. Es por ello, que al igual que cualquier otro tipo de organización social, deben adaptar la ética global a la ética empresarial, a los valores y prácticas propios de la organización.

Actualmente existe una fuerte tendencia, especialmente entre los países más avanzados, a incluir prácticas favorables al desarrollo, entendido éste desde un punto de vista más integral. El desarrollo involucra no sólo la producción de bienes y servicios y la generación de ganancias para las empresas. Al respecto Kliksberg sostiene lo siguiente:

“Se pasó de la etapa de la "empresa autista" de Friedman, a la de la filantropía activa, pero ya está en pleno desarrollo una tercera: la de la Responsabilidad social empresarial (RSE). Se le exige a la empresa buenas relaciones con su personal, gobierno corporativo transparente, juego limpio con los consumidores, preservar el medio ambiente, y ser activa en las grandes causas de interés público. El paso de una etapa a otra fue movilizado por poderosas fuerzas sociales.”[7]


Es ante todo, elevación de las condiciones de vida del conjunto de la sociedad. Es por ello que la actividad empresarial debe asegurar la sostenibilidad ambiental y social en las comunidades en las que actúan. La ética global, expresada en los valores propios de las organizaciones les permite orientarse hacia el entorno social y ambiental que las acoge[8]. Esta nueva forma en que las empresas se relacionan con la comunidad es llamada responsabilidad social. Al respecto la responsabilidad social ha sido definida de la siguiente manera:
“Es una forma ética de gestión que implica la inclusión de las expectativas de todos los grupos de interés (Accionistas/Inversionistas, Colaboradores y sus familias, Comunidad, Clientes, Proveedores, Medio Ambiente y Gobierno) alrededor de la empresa, para lograr el desarrollo sostenible.
La RS ayudará a la empresa a tomar conciencia de su rol en el desarrollo de nuestro país, reconociéndose como agente de cambio para mejorar la calidad de vida y la competitividad de su entorno” ¿Qué es la responsabilidad social?[9].
La responsabilidad social es entonces la nueva forma cómo las organizaciones buscan relacionarse con su entorno en aras que su desarrollo sea el desarrollo del conjunto de la comunidad, del país y del mundo. Es la expresión concreta de la nueva ética que nos plantea el llamado proceso de globalización.

A manera de conclusión
Es evidente que la responsabilidad social es un camino sin retorno para las organizaciones empresariales. Su rol en la sociedad ha sido redefinido en el contexto del proceso de globalización en el cual están inmersas. Para que esto se pueda llevar a cabo es pertinente que se fortalezcan las culturas organizacionales de forma tal que se constituya en parte principal de la ética de las organizaciones.

Es este sentido es recomendable que las organizaciones empresariales emprendan actividades que involucren a todo el personal con los objetivos de la organización. En este sentido, consideramos que sería pertinente incluir contenidos de responsabilidad social en la misión y la visión de las empresas. De igual manera puede sería apropiado que se establezcan canales de diálogo, de carácter permanente, entre las comunidades que habitan en las zonas en las que actúa la empresa y su staff, a fin de coordinar permanentemente los planes de desarrollo de la organización con los objetivos locales y regionales existentes. Esto garantizará la sostenibilidad social de las actividades económicas que realiza la empresa y contribuirá efectivamente al desarrollo de las localidades en las que actúa.



REFERENCIAS


1.-ALENA GARCÍA, Alina. Responsabilidad social empresarial. Su contribución al desarrollo sostenible. En: futuros. Revista Trimestral Latinoamericana y caribeña de desarrollo sostenible. En: http://www.revistafuturos.info/futuros17/resp_soc_emp.htm
2.- ALENA GARCÍA, Alina. ¿Que significa responsabilidad social empresarial? En: futuros. Revista Trimestral Latinoamericana y caribeña de desarrollo sostenible. En: http://www.revistafuturos.info/futuros17/resp_soc_emp2.htm#nueve
3.-El Pacto global. En: Pactoglobalhttp://blog.pucp.edu.pe/media/410/20061122Pacto%20Global.doc

4.-KLIKSBERG, Bernardo. RSE, un imperativo ético y económico. Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresarial. En: http://www.iarse.org/new_site/site/index.php?put=noticia_detalle&id_noticia=90

5.-KLIKSBERG, Bernado. Hacia una nueva Ética Empresarial. Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresarial En: http://www.iarse.org/new_site/site/index.php?put=noticia_detalle&id_noticia=92

6.- Naciones Unidas. El Pacto Mundial. En: http://www.un.org/es/globalcompact/index.shtml

7.- Naciones Unidas. Participación de la sociedad civil. En : http://www.un.org/es/globalcompact/civilsociety.shtml

8.-Programa de Economía y responsabilidad social empresarial (ECORES) http://www.ecodes.org/pages/areas/rsc/index.asp

9.-¿Qué es la responsabilidad social empresarial? En: http://www.peru2021.org/index.php?Itemid=25&id=77&option=com_content&task=view



[1] Es pertinente señalar que el término globalización proviene del inglés. En el francés, por ejemplo dicho proceso es entendido como mundialización.

[2] La globalización ha sido y viene siendo definida de muy diversas maneras. Sin embargo, es pertinente que hay una coincidencia con respecto a que se caracteriza por la integración de los mercados y por el desarrollo de las tecnologías de la comunicación y la información.
[3] http://www.un.org/es/globalcompact/civilsociety.shtml
[4] Kliksberg, Bernardo. Hacia una nueva ética empresarial. Instituto Argentino de Responsabilidad Social Individual. En: http://www.iarse.org/new_site/site/index.php?put=noticia_detalle&id_noticia=92
[5] Pactoglobalhttp://blog.pucp.edu.pe/media/410/20061122Pacto%20Global.doc

[6] Alena García Alina. ¿Que significa responsabilidad social empresarial? En: futuros. Revista Trimestral Latinoamericana y caribeña de desarrollo sostenible. En: http://www.revistafuturos.info/futuros17/resp_soc_emp2.htm#nueve

[7] Klikberg, Bernardo. RSE, un imperativo ético y económico. En: Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresarial. http://www.iarse.org/new_site/site/index.php?put=noticia_detalle&id_noticia=90
[8] En 1999, en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), el Secretario General propuso un "Pacto Mundial" entre las Naciones Unidas y el mundo de los negocios. El Pacto Mundial pide a las empresas que hagan suyos, apoyen y lleven a la práctica un conjunto de valores fundamentales en materia: Derechos Humanos ,Normas Laborales ,Medio Ambiente y Lucha contra la corrupción
[9]¿Qué es la responsabilidad social empresarial? En: http://www.peru2021.org/index.php?Itemid=25&id=77&option=com_content&task=view