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martes, 5 de junio de 2007

Kant y Rousseau: Las contradictorias visiones de la educación y del hombre



Por: Daniel Loayza Herrera


El siglo XVIII fue un siglo particularmente fructífero en cuanto ideas se refiere. Se caracteriza por ser cuestionador de las viejas ideas que habían ordenado la realidad social hasta entonces, es el siglo de la ilustración y de todas las revoluciones intelectuales y sociales por ella operada.

En aquella época no escasearon los pensadores de gran valía y originalidad. Estos se caracterizaron por preocuparse de la realidad humana desde la propia humanidad, llegando incluso a proponer visiones contrapuestas con respecto a ella. Entre ellos destacaron Inmanuel Kant y Juan Jacobo Rousseau.

Estos dos pensadores compartieron una preocupación por la esencia del hombre y la significación de la sociedad en su existencia. Kant y Rousseau eran contemporáneos. El primero era prusiano oriental (hoy Kaliningrado, Rusia) el segundo era Ginebrino. Kant nació en 1824 y murió en 1804; mientras que Rousseau nació en 1812 y murió en 1778.

Kant provenía de una sociedad conservadora, que todavía no había experimentado convulsiones sociales significativas; mientras que Rousseau pertenecía de una sociedad que estaba siendo cuestionada desde los fundamentos mismos del poder. Estas diferencias se vieron reflejadas en las distintas visiones que estos tuvieron con respecto a la educación y su relación con la naturaleza humana.

Kant escribió Pedagogía; Rousseau El Emilio o la educación. Para ambos el problema de la educación no es sino el problema de la relación del hombre y de la sociedad. Sin embargo estas visiones fueron opuestas con respecto a lo que es la naturaleza humana y el papel que debe cumplir la educación en la realización del hombre. Kant consideraba que la educación a través de su componente disciplinario era un medio para humanizar al hombre; mientras que Rousseau pensaba que la educación disciplinadora era un medio de esclavizarlo y desvirtuar su naturaleza. Sin embargo, ambos compartían la convicción de que la educación debía jugar un papel fundamental en el hombre y la sociedad.

Kant sintetizó su visión de la educación y de su rol en la naturaleza humana de la siguiente manera:

“La disciplina convierte la animalidad en humanidad. Un animal lo es ya todo por su instinto; una razón extraña le ha provisto de todo. Pero el hombre necesita una razón propia; no tiene ningún instinto, y ha de construirse él mismo el plan de su conducta. Pero como no esta en disposición de hacérselo inmediatamente, sino que viene inculto al mundo, se lo tienen que construir los demás”

Para Kant la educación es el principal medio a través del cual un ser humano, en esencia instintivo y por ello animal, puede liberarse de estos rasgos naturales. Se sabe que Kant no solo leyó el Emilio, sino que este libro le causó una profunda impresión y fue objeto de la reflexión del filósofo Prusiano, no sólo desde la filosofía sino desde la propia experiencia de Kant como maestro, actividad en la que se desenvolvió luego de la muerte de su padre. La posición de Kant frente a la educación y al Emilio fue de abierta discrepancia con respecto a la visión educativa de Rousseau, así mencionó el filósofo prusiano :

“Se ve también entre los salvajes que aunque presenten servicio durante mucho tiempo a los europeos, nunca se acostumbran a su modo de vivir, lo que no significa en ellos una noble inclinación hacia la libertad, como creen Rousseau y otros muchos, sino una cierta barbarie: es que el animal aún no ha desenvuelto en sí la humanidad.”

Para Kant la educación debía ser el medio por el cual el hombre debía ser humanizado. Esta humanización era posible gracias a la vida del hombre al interior de la cultura y de la sociedad. Para este filósofo era la disciplina el medio más importante para que el hombre se humanice por completo; y en este sentido, la educación debía ser el medio más importante para alcanzar el supremo fin de superar la barbarie que subyace en la esencia humana.

Su postura se alejó diametralmente de la sostenida por Rousseau. El pensador Ginebrino sostenía que la educación debía convertirse en un medio de devolverle la libertad al hombre. Para Rousseau, la libertad estaba asociada a la vida del hombre en la naturaleza, la cual había sido recortada a causa de la vida humana al interior de la sociedad, la cual produjo una deformación de la propia naturaleza humana. Por ello sostuvo que la educación debía devolverle al hombre la cercanía a la naturaleza. Para Rousseau la sociedad era corruptora del hombre; mientras que para Kant, era civilizadora.

En realidad, la discusión giraba sobre dos concepciones distintas sobre la naturaleza humana y el papel de la sociedad y la cultura en la formación del hombre como ser social. Por un lado Kant, consideraba que la naturaleza humana era de barbarie y que el hombre, como tal, solo se realiza al interior de la vida en sociedad y en la cultura, donde la educación tiene un papel clave en la generación de un proceso de disciplinamiento en el individuo que hace posible justamente la vida social. La educación, para Kant, se convierte en un medio de liberación, en la posibilidad de producir una elevación de la condición humana a través del encausamiento de la voluntad. Mientras que en la concepción de Rousseau, la educación disciplinadora, por ser el reflejo de una sociedad represiva y castrante lleva al hombre a apartarse a su esencia: la libertad.
Estos puntos de vista siguen representando, hasta el día de hoy, posiciones paradigmáticas entre los maestros que deben escoger entre una educación disciplinadora o una orientada hacia el desarrollo de la libertad del alumno. Es en la práctica, espacio sumamente más complejo y contradictorio, donde los maestros deben definir los límites que van a regir tanto la disciplina como la libertad en el aula con el fin de formar ciudadanos libres en su forma de pensar y actuar; pero a la vez, insertados en un mundo de instituciones y reglas