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viernes, 6 de enero de 2012

DEFENSA Y DESARROLLO

Los recursos naturales en el nuevo ajedrez mundial

El Perú, durante los últimos diez años ha crecido a una tasa de 6,5% promedio anual. Este crecimiento ha respondido a un acertado programa económico, sustentado en los enormes recursos naturales que el Perú alberga.

Los recursos naturales del Perú lo colocan en una posición sumamente importante en un contexto internacional en el cual la demanda está aumentando a un ritmo mayor que la capacidad de regeneración del planeta. El crecimiento de China, la India, Brasil, entre otros países que se van sumando a las grandes economías, ejerce una presión constante sobre la importancia estratégica de su control.

En el panorama internacional estamos asistiendo a una cada vez mayor presión, por parte de las grandes potencias, por controlar las fuentes de recursos naturales. La invasión norteamericana a Afganistán e Irák, así como el incremento de la presencia militar norteamericana en Africa – última gran reserva de materias primas en el mundo-; así como la penetración China en Africa, Venezuela o Bolivia es un claro movimiento de piezas en el nuevo ajedrez mundial.

El desarrollo de la economía mundial está presionando cada vez a un aumento en el control de las materias primas, cada vez más escasas. Al parecer, por el ejemplo de Norteamérica y sus aliados europeos, no dudarán en asegurarse su abastecimiento así tengan que usar la fuerza.

La emergencia de la economía China y su posible liderazgo mundial en PBI para el 2016, de acuerdo a los cálculos del FMI, ponen en serio cuestionamiento el poder de los Estados Unidos. Es evidente que existe una gran probabilidad de que Estados Unidos quiera asegurarse su primacía como primera potencia y líder del mundo occidental asegurándose el control de las principales fuentes de materias primas en el mundo. De ésta manera podrá mantener a raya las pretensiones Chinas de ser una potencia rival de los Estados Unidos.

Estado, Desarrollo y Defensa

La promesa postmoderna que nos anunció el fin del Estado no se ha cumplido. Los estados no han perdido su poder ni han visto reducido su rol. El desarrollo sigue siendo un objetivo de estado. Los grandes poderes económicos siguen recurriendo al poder de los Estados para defender sus intereses. La política desde el Estado sigue siendo crucial en el contexto interno y externo. Dentro del contexto de los objetivos por garantizar el desarrollo ocupa un papel crucial la capacidad de la sociedad para garantizar la salvaguarda de sus intereses.

El presupuesto militar de las grandes potencias ha venido creciendo de manera sostenida, pese a la crisis. China, por su parte ha venido potenciando de manera sostenida su presupuesto militar. Incluso Brasil, potencia regional que no tiene competidor en América del Sur, está haciendo un esfuerzo sostenido por incrementar su poderío militar.

A nivel de nuestros vecinos, podemos apreciar que algunos países han venido incrementando su capacidad defensiva. Es el caso de Venezuela o Colombia, pero sin duda el que más destaca es el de Chile. Es evidente que Chile tiene una política de defensa que le ha permitido tener uno de los ejércitos mejor equipados y modernos de la región. Tiene una gran capacidad disuasiva, pero a la vez ofensiva. También es notorio que Chile tiene intereses sobre recursos peruanos, especialmente el agua y la energía, vitales para su crecimiento en el largo plazo. Esta situación se hace mucho más compleja si consideramos que nuestro país no ha tenido una estrategia integral en su objetivo de reivindicar su derecho a un espacio marítimo que hoy controla Chile. A la presentación de la demanda peruana ante la Haya no hemos tenido una política de repotenciación de nuestras FFAA. A diferencia nuestra, Chile ha mostrado una preocupación por todos los frentes en su litigio marítimo, incluyendo obviamente el militar.

No existe la posibilidad de que un país pueda sostener una política de desarrollo sin una política de defensa. La Defensa es un bien público que garantiza las condiciones de paz para que el desarrollo de pueda dar. Sin embargo, el Perú no tiene una política de Defensa.

Nuestra situación defensiva es la de incapacidad de mantener una fuerza disuasiva en el plano militar. Es decir, nuestras FFAA no son capaces de garantizar la paz externa. No están en condiciones de garantizar que no seremos atacados.

Las lecciones que no hemos aprendido

La historia reciente demuestra que el derecho internacional no garantiza la paz ni el statu quo entre los países. La paz internacional puede ser definida como un momento de equilibrio en el poder entre los países. Cuando ese equilibrio se rompe es posible que la paz también se rompa. El equilibrio tiene ciertamente varias variables, como la económica, la política y la militar.

En nuestro país se cree que el equilibrio internacional, auspiciado por los Estados Unidos, el sistema interamericano y el auspicio de “gobiernos amigos” es suficiente para el mantenimiento de la paz. La historia reciente del Perú demuestra cuan equivocados estamos. Solo basta recordar como la OEA simplemente no hizo nada para que Ecuador abandone el territorio peruano en la cabecera del río Cenepa. También pudimos apreciar como países garantes como Argentina y Chile terminaron azuzando al invasor.

Es necesario replantear nuestra concepción política sobre el Desarrollo y por ende de la Defensa. El Perú no puede confiar su paz externa al débil equilibrio regional y mundial, en un contexto de reacomodo de fuerzas en el mundo por la irrupción de nuevas potencias con aspiraciones hegemónicas frente a viejas potencias que no se resignarán a ver como su poder se eclipsa.

Aún no entendemos que un sistema integral de Defensa es parte de un modelo de desarrollo. Es parte de las condiciones que el estado debe garantizar para que el bienestar pueda alcanzarse.

Así como debemos esperar que el crecimiento económico signifique una mejor educación, salud, o un aparato estatal más eficiente, también debemos aspirar a que nuestro sistema de defensa garantice una mayor capacidad para garantizar la paz y el desarrollo nacional.