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sábado, 23 de abril de 2011

¿Qué es la economía social de mercado?


La economía social de mercado fue consagrada por la Constitución peruana de 1979 y por la Constitución de 1993, aún vigente. Sin embargo, es evidente que existen diferencias muy grandes entre el modelo económico seguido por el Perú entre las décadas de los 80´s y 90´s. Estas diferencias nos llevan a plantearnos que es la llamada economía social de mercado.

Durante la Asamblea Constituyente de 1978, reprodujo una alianza entre el APRA y el Partido Popular Cristiano. Esta alianza se sustentó en las afinidades ideológicas existentes entre el discurso socialdemócrata y el socialcristiano. Ambos, en sus orígenes habían cuestionado el funcionamiento de la economía desde los parámetros liberales. Ambos reivindicaban el papel del Estado para suplir las imperfecciones del mercado, es decir, desconfiaban de la capacidad de la economía para corregir sus propias imperfecciones. Pero además, la alianza debía elaborar una Constitución que legalizara las reformas impulsadas por el gobierno de Velasco y sobre las cuales existía el consenso de no retroceder.

La llamada Economía Social de Mercado apareció en la República Federal Alemana de la postguerra. En el contexto de las reformas económicas impulsadas durante el gobierno de Adenauer y de su ministro de economía Erhard. La República Federal Alemana se había alineado con los países del bloque occidental y decide seguir un programa orientado al fortalecimiento de sus mercados y la elevación de la competitividad en el contexto de la recuperación de los niveles de bienestar de la población alemana de aquel entonces.

Quienes tuvieron las riendas de la economía alemana desconfiaban de que por sí mismo el mercado tuviera la capacidad de garantizar el acceso de la población alemana a altos estándares de vida. Consideraron pertinente que el Estado tuviera una participación muy clara en la creación de oportunidades para estar en capacidad de integrarla exitosamente al mercado. Así, la economía social de mercado parte de la aceptación de el mercado es el mecanismo que más eficientemente puede asignar los recursos de la economía; pero a la vez, reconoce que éste tiene distorsiones que es necesario corregir a través de la acción del Estado, como son los casos de los oligopolios. Es pertinente advertir que la economía social del mercado se sustenta en la idea de la individualidad del hombre y de su expresión económica en la libre iniciativa privada . Así Erhard dijo al respecto:

“Nosotros rechazamos el Estado benefactor de carácter socialista, y la protección total y general del ciudadano, no solamente porque esta tutela, al parecer tan bien intencionada, crea unas dependencias tales que a la postre sólo produce súbditos, pero forzosamente tiene que matar la libre mentalidad ciudadano, sino también porque esta especie de autoenajenación, es decir, la renuncia a la responsabilidad humana, debe llevar, con la paralización de la voluntad individual de rendimiento, a un descenso del rendimiento económico del pueblo”.[1]

La economía social de mercado se fundamenta en sólidos postulados de carácter social. Así se sustenta en la idea de alcanzar la justicia social a través de la solidaridad, pero dentro de un contexto de libertades económicas y sociales. Todo ello dio lugar a que en Alemania se aplicaran políticas económicas caracterizadas por Sistema de precios cercano a la competencia perfecta, estabilidad de la moneda, acceso libre a los mercados, propiedad privada, libertad contractual, plena responsabilidad de políticas fiscales, transparencia económica. Estos principios debía ser salvaguardados por el Estado, en lo referente a: control  de monopolios, políticas redistributiva de ingresos, reglamentación del trabajo, garantía jurídica y salario mínimo. Sin embargo estas políticas propuestas `por Alfred Müller-Armack, uno de los principales teóricos del modelo contrastaba con la opinión de otros como Walter Eucken, quien fuera uno de los fundadores del llamado Ordoliberalismo, consistente en la idea de que el Estado simplemente debe asegurar la competencia en el mercado y evitar los monopolios y oligopolios.
Ha existido permanentemente, a lo largo del tiempo, una discusión sobre que tan intervencionista debe ser la política económica y social del Estado. El Perú no ha estado ajena a ella. Es notorio que en nuestro país las políticas económicas aplicadas durante la década de los ochentas estaban bastante alejadas de los postulados propuestos por la economía social de mercado.
En nuestro país, durante la década de los ochentas el Estado, heredero de las reformas de Velasco era el principal empresario, frente a la competencia existió el control de precios y los subsidios, una excesiva reglamentación incentivó la informalidad económica, se descuidó la aplicación de una política monetaria que garantizara la estabilidad de la moneda. Durante la década de los noventa la política económica se orientó hacia la economía de mercado; sin embargo, el Estado fomentó y reforzó el papel de los oligopolios y abandonó en la práctica toda reglamentación del trabajo, produciendo con ello una notoria reducción en el salario real de los trabajadores. Fue en suma la aplicación de un programa neo-liberal bajo el membrete de “Economía social de mercado”
El Estado Peruano durante los años comprendidos entre el 2000 y el 2011, destruido institucionalmente e incapaz de conducir a la sociedad, ha sido incapaz de mantener una presencia significativa en el rumbo económico del país. En este sentido, la economía social de mercado sigue siendo en el Perú, luego de más de treinta años desde que el Perú adoptara éste modelo un anhelo incumplido


[1] Erhard, Ludwig. Política económica de Alemania (Ediciones Omega), p. 208

viernes, 22 de abril de 2011

¿Qué es el liberalismo?


El liberalismo es una de las corrientes de pensamiento más influyentes en el mundo contemporáneo; sin embargo, es una de las menos comprendidas. En los últimos tiempos la discusión entorno a las ideas preconizadas por la concepción liberal han sido objeto de manipulación ideológica, alejándola de su auténtico carácter. Se ha confundido permanentemente liberalismo con el llamado neo-liberalismo, concepción política iniciada a inicios de los años 80´s por Margaret Thatcher y Ronald Reagan y expresada en el llamado consenso de Washington. Por otra parte se ha relacionado el liberalismo con las reformas estructurales producidas en algunos países de América Latina como es el caso del Perú, a partir de la década de los 90´s.


Fundamentos filosóficos del liberalismo
El liberalismo tiene su origen en la filosofía racionalista inglesa del siglo XVIII. El racionalismo parte de la idea de que la razón es la única manera válida de conocer y transformar el mundo. El racionalismo, en contradicción con las concepciones filosóficas medievales postula la idea de que todo conocimiento es eminentemente humano y no divino, nace de la comprobación y no de la fe. Además sostiene que todos los seres humanos son capaces de conocer.


La concepción racionalista, especialmente la inglesa, de donde provienen  los orígenes del liberalismo, postula la idea de que el conocimiento del mundo parte de la evidencia empírica, de ahí que las concepciones de John Locke estén enmarcadas en lo que se ha llamado racionalismo empirista. Es la relación con el mundo la que nos provee de la posibilidad de conocerlo y transformarlo.

Estas ideas no fueron privativas de los ingleses. Por su parte y desde Francia, René Descartes desarrollaría una concepción de la razón asentada sobre fundamentos abstractos y no dependientes de los empírico, que luego serán parcialmente continuadas por las reflexiones del Prusiano Oriental Immanuel Kant, quien intentará solucionar la contradicción entre las concepciones empiristas y abstractas a partir de su concepción del conocimiento apriorístico.

Los postulados de la concepción racionalista significaron una profunda revolución en las ideas que luego se vieron reflejadas en el mundo político y económico. Los hombres, a partir del racionalismo se convertían en seres capaces de conocer la realidad y, por lo tanto, de tomar decisiones sobre sí mismos. Una de las consecuencias más notorias de estas corrientes, agrupadas en lo que se ha llamado la ilustración, fue la ola liberal que llegó a Europa continental y que luego se tradujo en la Revolución Francesa, y posteriormente en las revoluciones de 1830 y 1848 en Europa.

Adam Smith, el padre del liberalismo económico no redujo su análisis al fenómeno económico. Al contrario, concibió que lo económico y lo ético guardaban una estrecha relación. De su obra “Teoría de los sentimientos morales” se desprende que, para el economista escocés, la individualidad no significó en ningún caso el abandono de la solidaridad , base de la vida social. Así mencionó lo siguiente:

“Todos los miembros de la sociedad humana necesitan de la asistencia de los demás y de igual forma se hallan expuestos a menoscabos recíprocos. Cuando la ayuda necesaria es mutuamente proporcionada por el amor, la gratitud, la amistad y la estima, la sociedad florece y es feliz"

A diferencia de lo que comúnmente se cree la libertad individual, para el liberalismo, es mucho más que la imposición indiscriminada del egoísmo. Es la búsqueda del bien común a partir del libre ejercicio de la autonomía individual. En éste sentido, el funcionamiento libre del mercado no está al servicio de la simple satisfacción de las necesidades individuales, sino a través de éste medio, de las necesidades colectivas.

Pero estas posiciones éticas no fueron privativas de Adam Smith. John Stuart Mill, uno de los grandes teóricos del liberalismo, mantuvo de igual manera la relación entre economía y ética. El utilitarismo desarrollado a partir de Jeremy Bentham fue uno de sus aportes éticos fundamentales, consistente en que la moralidad de cualquier acción o ley viene definida por su utilidad para los seres  en su conjunto


Liberalismo, Economía y Estado.

El liberalismo abrió nuevos espacios para repensar la sociedad y el hombre. El hombre dejó de estar adscrito a estamentos y pasó a ser considerado un ente fundamentalmente individual. El reconocimiento de la  razón, como capacidad del hombre para decidir su destino le dio el derecho a la libertad. Es la libertad el fundamento del liberalismo, su razón de ser y lo que le ha dado el nombre a ésta corriente. Pero ante ello surge la pregunta ¿Qué es la libertad para el liberalismo y cómo se institucionaliza y  convierte en un orden social? El liberalismo ante todo, entiende la sociedad como formada por un conjunto de individuos racionales y por ello con capacidad de tomar decisiones autónomas con respecto a su vida en sociedad. Esta capacidad de decisión se expresa políticamente en los derechos ciudadanos y en la democracia como sistema político. Desde el punto de vista político el estado tiene un rol subsidiario, asegurando el libre juego de la iniciativa y la voluntad individual.

La llamada economía clásica nació en el siglo XVIII en Inglaterra. Este país tenía una larga tradición en la institucionalización de los derechos ciudadanos y económicos. Ya en 1215 los señores de la tierra ingleses le había impuesto a Juan Sin Tierra la llamada Carta magna, que estableció entre otras cosas, el recorte a las atribuciones absolutistas del monarca, instaurando entre otras cosas el llamado Habeas Córpus.

Los padres de la economía clásica son Adam Smith y David Ricardo. Ellos, en el siglo XVIII sentaron las bases de la concepción económica liberal. La economía, para ellos debe ser la expresión de la libertad humana. El hombre no puede ser libre si no puede decidir sobre la forma en que hace uso de las cosas que le permiten sobrevivir y desarrollarse. Esto es, la libertad no puede estar disociada de la propiedad privada. Así, la propiedad privada y la libre disposición de esta es el fundamento de todo el orden liberal. Las libertades, desde el punto de vista liberal sólo pueden ejercerse desde la perspectiva de la realización de la individualidad económica, esto es, de la libertad que deben tener los individuos para concurrir al mercado. La libertad de mercado se constituye así en la expresión económica del paradigma de la libertad liberal.

Esto llevó a los padres del liberalismo a postular una concepción política clara: el estado debe mantener una posición de subsidiariedad con respecto a la librea acción y juego individual en la vida económica, asegurando el libre funcionamiento del mercado. Estas concepciones fundamentales con respecto a la economía y a la forma en que ésta se comporta en escenarios reales a sido definida como economía clásica.

Liberalismo y capitalismo: filosofía e ideología.
Generalmente se ha asociado capitalismo con liberalismo. Desde su génesis el capitalismo necesitó de una liberalización de las relaciones económicas con relación a las relaciones de carácter feudal. Sin embargo, el desarrollo del capitalismo, en muchos casos, ha estado marcado por la estructuración de mercados de tipo oligopólico. Este tipo de mercados ha reducido los márgenes de competitividad al interior de los mercados, recortando la posibilidad de que libremente se pueda ingresar al mercado.

La aparición de mercados de tipo oligopólico ha llevado ha llevado a la conformación de importantes grupos de presión económica y política que han recortado la acción del estado como ente regulador y asegurador de la libertad económica. Uno de los casos más importantes en la historia contemporánea fue la presión que ciertos grupos oligopólicos desarrollaron contra las reformas de Roosvelt, durante el llamado New Deal. Estos grupos utilizaron el paradigma liberal de la libertad económica para argüir que las reformas del gobierno norteamericano de entonces dañaba la libertad económica. De forma tal que, para los grupos económicos afectados por las reformas de Roosvelt, que permitieron recuperar la crisis de la economía norteamericana, la defensa de la libertad económica no fue sino la defensa de la posición hegemónica de ciertos grupos en los mercados.
 
En este sentido, el liberalismo ha sido utilizado, en muchos casos, ideológicamente; es decir, ha sido puesto al servicio de algunos intereses particulares, dejando de lado el objetivo fundamental del liberalismo; la libertad individual como fundamento del bien común y como forma última de alcanzar el desarrollo. Esta idea ha sido trabajada y desarrollada por eminentes economistas contemporáneos, como es el caso de Amartya Sen
, premio nobel de economía en 1998. En su trabajo “Qué impacto puede tener la ética” presentado en el Seminario Internacional “Ética y Desarrollo”, Banco Interamericano de Desarrollo, 2003, sostiene que:

 “es seguro que el tratar de resolver las relaciones comerciales y económicas globales sin atender simultáneamente los aspectos de equidad y trato justo a nivel global se topará con problemas de consideración”.

Lo expresado por Amartya Sen constituye en este caso un llamado a retomar la concepción liberal primigenia: la búsqueda de la individualidad en un contexto de realización colectiva.