Translate

jueves, 22 de noviembre de 2012

¿Por qué Nadine quiere ser presidenta?


Se inicio el debate. Se van calentando los motores para lo que se veía venir: Nadine quiere ser elegida presidenta. No se conforma con ejercer el poder de manera fáctica. Ahora ha decidió pasar a la historia, superar a la Mariscala Doña Francisca Zubiaga Bernales de Gamarra, esposa del presidente Agustín Gamarra. No hay duda, quiere la banda presidencial. Este, ciertamente, seria un gran acontecimiento habida cuenta de que no solo se convertiría en la primera presidenta del Perú; sino que su esposo, Ollanta Humala pasaría a ser el “Primer caballero del Perú”, ni más ni menos Jajajaja.

Esta notas las escribo con un ánimo de sorna, poco común en mí, pues he descubierto que para hablar sobre la política peruana es el más conveniente. Ciertamente este es un país donde la política es risible. Aun no se presenta la candidatura de Nadine, pero ya existen una gran legión de corifeos dispuestos a encontrar todas las argucias legales, los más intrincados laberintos jurídicos, los recovecos argumentales mas disparatados,  para tratar de convencernos de que esta eventual postulación seria legal.

La maquinaria electoral y política ya esta al servicio de la postulación de la señora Nadine. De eso que duda cabe. No ponemos en duda su talento e inteligencia. Al contrario, tal vez muchos le agradezcan que se haya desecho de los “rojos” que rodearon a Humala, pero sobre todo de que haya salvado al Perú de la intromisión de esa familia de “locos” que tiene el presidente. Nadine nos ha mantenido dentro de la disciplina fiscal y monetaria, nos hizo quedar bien en la ultima cumbre, esta supervisando la lucha anti-terrorista, sus lineamientos políticos en materia de la defensa de la posición peruana en el tema de la Haya creemos que es el acertado. Nos parece bien que Nadine haya decidido, igualmente alejar al Perú de la influencia de Hugo Chávez. En suma, consideramos que Nadine ha salvado a la patria. No hay duda Nadine, ya superaste largamente a Doña Francisca Zubiaga. La portentosa esposa del presidente Gamarra ya te quedo chica. Creemos que si mereces ponerte la banda presidencial, el que no la merece es el señor Humala.

Bueno, por lo menos Humala no engaño al país, nos ofreció la “Gran Transformación” y la cumplió. De ser el militar corajudo y resuelto a cambiar el país se ha convertido en el esposo de la primera dama, en un hombre irresoluto, temeroso de gobernar, que no es capaz de tomar ninguna decisión. Nuestro presidente es un espectro que deambula sin cesar por los pasillos de palacio, incrédulo de saberse presidente y desconvencido de las palabras de quienes tratan de hacérselo creer.

Pero, entonces, si Nadine es la que gobierna, para que quiere ser presidenta? Por vanidad, solo vanidad. El “poder la tiene loquita”, como dijo su suegro Don Isaac Humala. La señora tiene derecho a ser una dama de “alta alcurnia”, dejando de lado su vida de profesional de clase- media. Ahora, a los lujos de los que disfruta le quiere sumar la historia. Nadine le demostrara a esas “señoronas estiradas de clase alta”, que la choleaban quien manda aquí. Les bajara la cabeza y las obligara a elogiar su elegancia y estilo.

Ohhh, ohhhh, se escuchan los murmullos de quienes sienten los pasos de Nadine. Y pensar que Ollanta Humala se levanto contra la reelección de Fujimori. Aaaah, como cambian las cosas!. Nadine pide fuerte, pero eso no basta. Ella necesita un poder que vaya en concordancia con su ego superlativo.

martes, 20 de noviembre de 2012

MARIO VARGAS LLOSA Y SU PENSAMIENTO POLITICO


Por: Daniel Loayza Herrera

Quiero escribir en esta oportunidad sobre Mario Vargas Llosa. El más insigne escritor que ha dado el Perú en su historia, aunque no el más profundo, pues ese lugar indiscutiblemente le corresponde a José María Arguedas. Estas notas las escribo sin ningún animo de molestia hacia nuestro premio Nobel, al contrario, lo hago con la admiración de un hombre que no ha ganado ningún premio en la vida tiene frente a otro que lo ha ganado todo. Pero esta admiración no me lleva a endiosar a Don Mario, como creo que ocurre últimamente. Políticos de todas las tiendas recurren a el para recibir la bendición. Don Mario garantiza que determinados políticos son honestos, transparentes y defensores de la democracia. Sin quitarle los merecidos galardones en materia literaria, creo que esto es, sinceramente, un exceso.

Don Mario Vargas Llosa es actualmente una de las personalidades liberales más importantes de América Latina. Tiene ciertamente la autoridad moral y el derecho para opinar sobre todos los asuntos que considere pertinentes; como creo que nosotros tenemos el derecho de discrepar con sus ideas. El Nobel es un ferviente defensor de la democracia y de la libertad; sin embargo pocos nos preguntamos que es la democracia y la libertad para Don Mario. Para dar respuesta a esta interrogante es pertinente hacer un breve repaso a la conducta política de Mario Vargas Llosa desde la década de 1980.

Mario Vargas Llosa salta a la arena política peruana en 1987, a propósito del intento de estatificación de la banca del gobierno de Alan García. Nuestro laureado escritor fue el mas firme opositor al intento aprista de controlar la banca comercial privada desde el Estado. Para ello fundo el movimiento “Libertad” que agrupaba a algunos de los jóvenes liberales peruanos. El discurso era claro. El intento del gobierno de Alan García de estatificar la banca comercial era un atentado contra la libertad. Don Mario identifico libertad con libertad de la banca privada nacional para operar. Digámoslo en otro sentido, todos los demás aspectos que tienen  que ver con el ejercicio de la libertad estaban ciertamente ausentes en el discurso de Vargas Llosa, como es el caso de los derechos sociales, sin los cuales no hay ejercicio de la libertad, la equidad social, entre otros.



Así, la Libertad quedo reducida a la libertad de los banqueros peruanos de aquel entonces. Esta propuesta rápidamente aglutino a la derecha peruana, financiada por los banqueros del Perú, ávidos de encontrar un líder de fuste que los llevara nuevamente al poder. Don Mario, en aquella oportunidad, y ya como candidato a la presidencia de la república, propuso un plan de gobierno consistente en un conjunto de “reformas estructurales” modernizadoras. Estas reformas que parecían ser el plan de gobierno pensado desde el “liberalismo perano” no fueron sino la copia más fiel de la propuesta por el llamado “Consenso de Washington”, que no fue otra cosa que la punta de lanza programática de la avanzada neo-liberal en el mundo. Nos propuso la privatización  de todas las empresas del estado, la renuncia a todo sector considerado estratégico para el desarrollo nacional, el rechazo a toda planificación estatal, el despido masivo de los trabajadores del estado y la reducción del aparato estatal hasta su mas mínima expresión, dejándole solo los roles de educación, salud y defensa. Es decir, Don Mario era el primer político que de manera seria, consistente y extendida nos traía las ideas de Milton Friedman, para quien la libertad termina con la libertad de mercado y la libertad de mercado culmina con la posibilidad de los oligopolios de actuar sin control.

Pese a presentar a  “Libertad” como  un movimiento de renovación liberal en el Perú, no dudo en rodearse de los dos partidos de la derecha peruana: Acción Popular y el Partido Popular Cristiano. Estos partidos, de acuerdo al liberalismo peruano, inspirado en las ideas de Hernando de Soto, por aquel entonces amigo y consejero de Vargas Llosa, eran mercantilistas. Es decir, Acción Popular y el Partido Popular Cristiano, los Partidos que habían fracasado en el gobierno entre 1980 y 1985 debido a sus políticas anti-mercado eran ahora el soporte político de su candidatura.

Don Mario no dudo tampoco en aliarse con las fuerzas financieras “mercantilistas” del Peru. Con aquel capital “rentista”, acostumbrado al beneficio estatal y a la clientela política. Es decir, desde el anacronismo, pretendía construir una fuerza que renovara política y económicamente al Peru. Esto es preciso decirlo. En necesario que nos detengamos en este hecho pues expresa la superficialidad absoluta con la que nuestro premio Nobel pretendió cambiar el país. Recordemos la pobreza de su mensaje en materia de equidad social. No tuvo una propuesta seria y articulada para integrar a millones de peruanos en condiciones de poder desarrollarse en una economía de mercado. Para Vargas Llosa, ciertamente, la libertad es exclusivamente la libertad de los banqueros y el gran capital. Su liberalismo no es auténticamente liberal. No alcanza a criticar a los grupos de poder económico por su manejo oligopolio del mercado, tampoco a las barreras que impiden el acceso al mercado de millones de personas no solo por razones económicas sino de equidad social.

Habiendo perdido las elecciones de 1990, Fujimori llego al poder. Este último aplico lo que en el Perú llaman el “programa de Vargas Llosa”. Esto es un error. Fujimori aplico el programa que nos fue impuesto desde el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, en concordancia con el documento conocido como “El Consenso de Washington”. El programa no era de Vargas Llosa, nunca lo fue. La aplicación de este programa, por su dureza, tendría enormes costos sociales que era preciso contemplar y enfrentar. Pronto, el gobierno de Fujimori, contando con el apoyo del ese capital financiero que lo había apoyado y que subvencionaba a los medios de comunicación para obtener su total apoyo y extirpar todo rastro de critica, tuvo el control absoluto del poder a través de un golpe de Estado, conocido como el “autogolpe del 5 de abril”.

Obviamente los partidos políticos de izquierda y derecha mostraron su rechazo. Pero, especialmente los de derecha, no contemplaban ni aceptaban que esta no era sino la forma en que el gobierno peruano, con el apoyo de los Estados Unidos, del Ejercito y de los medios de comunicación financiados por los banqueros que les habían pagado la campaña en 1990, estaban materializando los costos de su propio plan de gobierno en materia económica.

El Perú no es un caso aparte en este proceso latinoamericano, operado por los Estados Unidos, para eliminar todo rasgo de “socialismo” en América Latina, concordante con la unipolaridad alcanzada por la potencia del norte luego de la caída del muro de Berlín. Chile lo vivió con Pinochet y posteriormente Argentina con Videla. Chile fue el caso emblemático, el laboratorio yanqui en América Latina. El Perú solo siguió sus pasos.

Pero Vargas Llosa se manifestó en contra del gobierno de Fujimori luego del golpe del 5 de abril. La razón de esto era que Vargas Llosa pensaba que el programa económico brutal que nos propuso, que Fujimori aplico y contra el que Vargas Llosa nunca se pronuncio era viable dentro de la institucionalidad democratica. Es mas, pidió, luego del llamado “autogolpe”, duras sanciones económicas para nuestro país. Por supuesto que estas no se llegaron a producir puesto que los Estados Unidos respaldaban las medidas del gobierno de aquel entonces. Nuestro gran escritor no se percato de que las medidas de “cambio estructural” que el puso en el tapete político era incompatibles con la democracia. No entendió que la respuesta organizada no se dejaría esperar y era necesario crear condiciones de dura represión y de suspensión de las garantías democráticas para llevarlas a cabo. Pobre Mario, pensaba que la ultra-derecha peruana era democrática. Nuestra ultra-derecha era tan “pragmática” como algunos de quienes lo acompañaron en el movimiento “Libertad”, como fue el caso de Rafael Rey, que luego no dudo en defender a Fujimori a capa y espada. La banca privada nacional, interesada en fortalecer su posición de poder y acompañada de muchos de los antiguos “liberales” apostaron por “el chino”, convirtiéndose en sus ayayeros.  No tuvieron ningún reparo moral por todo lo que ese gobierno hacia con tal de llevarse los bolsillos.

Pero Don Mario, sin ninguna maldad, pero con mucha candidez, observaba desde su pulpito intelectual como un país se desangraba socialmente por la aplicación de “su programa” económico. Veia con repudio como no había tenido amigos; sino oportunistas que se subieron al carro de su candidatura haciéndole creer que eran liberales. Pobre Mario!, no entendio que el liberalismo es mucho mas que la defensa de los banqueros y sus capitales. No lo comprende aun, lo cual se percibe en el hecho de que jamás critica la política imperialista yanqui, nunca se muestra en contra de los atentados contra los derechos humanos en el mundo. Tampoco contra los oligopolios. Solo alza su voz y presta su prestigio cuando un puñado de banqueros ven amenazados sus intereses. Por eso Don Mario se muestra feliz de que Humala no haya cumplido su primer programa; pero no le incomoda que haya abandonado sus promesas de inclusión social. Aplaude la inoperancia de este gobierno porque le satisface saber que los grandes intereses actúan impunemente y sin control, todo ello porque su liberalismo es superficial, cojo, limitado a defender la libertad de los grandes capitales, nada más.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Globalización y sistema capitalista mundial


Por: Daniel Loayza Herrera[1]

El concepto globalización y sus límites

El termino globalización es utilizado para definir un amplio conjunto de fenómenos presentes en las sociedades contemporáneas, como son la aparición de un mercado mundial, la existencia de multinacionales, el desarrollo vertiginoso de las tecnología de la información y comunicación, el hecho de que un país de cualquier parte del mundo se pueda ver afectado por una guerra en el medio oriente, de que una película de Hollywood tenga un estreno mundial la próxima semana o que el blue jean se use en gran parte del mundo. En suma, la definición de globalización que se aporta es generalmente la de integración, interrelación y dependencia entre las diferentes zonas del mundo.

El concepto de globalización o mundialización son ciertamente equivalentes. Se refieren a todo aquello que se ha extendido abarcando a todo el planeta o a la mayor parte de el. Esta definición, no solo es ambigua sino insuficiente, escondiendo dentro de su propia estructura proposicional un discurso ideológico muy bien cubierto.

La estructura del la propia definición de globalización es ciertamente analítica. Por definición analítica se entiende toda aquella que no aporta nada nuevo  al conocimiento ya existente. Es decir, no corresponde a definiciones científicas ni académicas. Expresiones como El automóvil es un vehículo motorizado no aporta nada nuevo conocimiento, no se refiere a la realidad; solo repite aquello que ya esta contenido en la definición de automóvil. Este tipo de estructura es muy distinta a una en la cual la definición del predicado no este contenida en la del sujeto, como es el caso de El automóvil es de color rojo. En este caso, esta proposición es sintética, se refiere a la realidad, es contrastable empíricamente y aporta nuevo conocimiento pues la definición del predicado no esta contenida en la del sujeto. Como se puede apreciar, la expresión “la globalización es la integración e interdependencia del mundo”, por tener una estructura analítica, no aporta nada a la comprensión del fenómeno, pues no habla de la realidad sino del termino globalización.

En suma, la definición de globalización es inútil para definir el momento actual en el desarrollo e integración del mundo en diferentes aspectos. No aporta enriquecimiento al análisis del desarrollo de la dinámica actual en diferentes campos, tampoco al esclarecimiento de su origen y dinámica. Esta es una de las razones por las cual no existe un acuerdo sobre el momento en que se inicio la llamada globalización, sobre los fenómenos que integra, las fuerzas mas importantes que la impulsan, etc. La cuestión es simple: Un concepto, cuya definición es ambigua y analítica no es útil para conocer ningún aspecto de la realidad. En suma, quienes tratan de entender los tiempos actuales a través del concepto globalización no hacen sino hablar del concepto mismo; no de la realidad.

La utilización del concepto globalización, si bien viene desde la década de 1960, es a partir de la década de 1990 que viene difundiéndose ampliamente. De una u otra manera da cuenta, sin decirlo, del triunfo del modelo capitalista, liderado por los Estados Unidos, sobre el socialista, liderado por la Unión Soviética. Sin embargo, el termino globalización no permite esclarecer los factores  y las relaciones que han construido el orden mundial  tal como esta estructurado actualmente. A través del concepto globalización la realidad se nos aparece como el resultado de la progresiva y consciente integración del mundo gracias a la libertad de mercado y al deseo de los pueblos de compartir su cultura. En suma, el termino globalización no es solo un termino equivoco, desde la perspectiva de las condiciones de formulación de todo enunciado científico, sino que es fundamentalmente un termino ideológicamente difundido con el fin de encubrir la autentica naturaleza del sistema mundial imperante. Por tales razones, preferimos utilizar el término sistema capitalista mundial.

Algunos aspectos del desarrollo y dinámica del sistema capitalista mundial
El sistema capitalista mundial se sustenta, en última instancia en la dinámica de la acumulación del capital. Esta impone la necesidad de generar la llamada reproducción ampliada, a condición de que esta se desarrolle de manera ininterrumpida y creciente. Esto produce el imperativo de ampliar tanto la capacidad productiva como los mercados. En este sentido, no podemos comprender el desarrollo de las multinacionales ni el llamado libre comercio fuera de la dinámica de la expansión del capitalismo. Es la necesidad de expandir las capacidades de las multinacionales lo que ha provocado el progresivo desmantelamiento de todas las barreras al libre flujo de capitales y de bienes y servicios en la gran parte del mundo. Este fenómeno es de vital importancia para situar el proceso, que ambiguamente se define como globalización, como una nueva fase en el desarrollo del capitalismo mundial.

La globalización es el resultado de la expansión del viejo capitalismo nacional a escala planetaria. Este nuevo escenario en el desarrollo del sistema capitalista mundial, caracterizado por la presencia de multinacionales y por la hegemonía del capital financiero en el mundo, no implica necesariamente que esta nueva etapa se haya descentrado. La relación centro-periferia en el marco del desarrollo del sistema capitalista mundial sigue plenamente vigente.

Las grandes multinacionales operan, fundamentalmente, extrayendo materias primas de los países de la periferia del sistema capitalista mundial, procesan sus productos en aquellos que ofrecen las mejores condiciones (mano de obra barata, ausencia de derechos laborales, etc.) y venden su producción en el centro, donde el nivel de vida es alto y pueden obtener ganancias muy elevadas en comparación con los costos de producción.

Un mito muy extendido, por parte de quienes analizan el fenómeno como globalización- incluso entre quienes lo ven como el resultado del desarrollo capitalista-, es el de obviar los factores políticos en este proceso. El capitalismo como sistema económico no es el resultado de la simple expansión de los mercados por la acción de la libre iniciativa privada. De hecho el nuevo orden mundial no seria comprensible sin la acción política y militar de los Estados Unidos de Norteamérica.

Estados Unidos, la potencia que ha llevado el capitalismo a escala global

Si bien es cierto que el sistema capitalista fue impulsado inicialmente por Inglaterra, utilizando su eficiencia económica y sus cañones, son los Estados Unidos de Norteamérica los que han construido el actual orden económico capitalista global. Existen dos momentos importantes en este proceso. El primero esta dado por el fin de la segunda guerra mundial y el establecimiento del sistema de Bretton Woods; mientras que el segundo esta dado por el derrumbe de la Unión Soviética y el llamado “descongelamiento de Europa del Este”.

Los Estados Unidos, basándose en el poder político obtenido luego de la segunda guerra mundial, impuso, a través del acuerdo de Bretton Woods, un orden financiero internacional sustentado exclusivamente en el dólar.  El dólar pasó a ser la moneda mundial y de reserva internacional. Siendo los Estados Unidos el único país que podía controlar la emisión de la moneda mundial, se consolido como el centro del sistema financiero internacional, base del actual modelo de capitalista mundial. Esta situación se ha mantenido hasta el presente, pese a que durante el gobierno de Nixon se quebró la paridad entre el oro y el dólar, garantizando la indiscutible hegemonía norteamericana en el plano financiero. Gracias a esta hegemonía financiera los Estados Unidos han podido manejar durante décadas términos de intercambio favorables, que les ha permitido ponerse a salvo frente a crecientes déficits en la balanza comercial y sustentar enormes gastos militares del que están muy lejos las naciones competidoras.

El segundo momento se produce a partir del derrumbe de la Unión Soviética y el “descongelamiento” de Europa del este, a finales de los años 80s. Ello significo el triunfo del modelo propugnado por los Estados Unidos. Una ola neo-liberal, impulsada por la agencias multilaterales y por los discípulos de la ·Escuela de Chicago”, se expandió por todo el mundo. La idea de que la irrestricta libertad de mercado genera automáticamente prosperidad ha venido siendo divulgada con insistencia.

Sin embargo, la libertad económica, tal como ha venido siendo promocionada, y que hoy es el discurso que subyace y acompaña al de globalización, no se ha puesto en practica en ningún país del mundo. Los subsidios agrarios aun existen en los países mas avanzados del G-8, las medidas proteccionistas frente al comercio no han desaparecido. Los tratados de Libre comercio, mas que ser un mecanismo para eliminar las barreras al comercio, son un conjunto de medidas para establecer barreras arancelarias frente a aquellos países que aun no lo han firmado, pues para que exista libre comercio no se necesitan de tratados sino mas bien de eliminarlos.

La expansión del capitalismo a escala global no podría haberse producido sin el desarrollo de tecnologías que la hicieran posible. Estas tecnologías en gran medida provienen de los Estados Unidos y han sido financiadas desde el Estado. Para nadie es un secreto que existe una política norteamericana para mantener la supremacía científica y tecnológica en diferentes áreas, como tampoco lo es que los intereses de las grandes multinacionales norteamericanas es un tema de Estado y de seguridad nacional. Un ejemplo claro en el Instituto Tecnológico de Massachusetts.



En este nuevo escenario, la guerra se ha convertido en la más novel de las industrias del nuevo modelo capitalista mundial. La guerra e invasión a diversos países, como es el caso de Afganistán e Irak, no solo esta unida a los importantes intereses petroleros de las multinacionales norteamericanas, justificados por razones de “seguridad nacional”; sino que han sido un lucrativo negocio para muchas empresas que se han constituido en auténticos ejércitos privados y que reclutan soldados a sueldo de diferentes partes del mundo, como fue el caso del Perú.

Conclusión
El concepto globalización, envuelto en la ambigüedad teórica y en la imprecisión de los hechos a los que se refiere, no ofrece posibilidades de analizar los fenómenos asociados al desarrollo capitalista contemporáneo. El concepto globalización es una forma ideológicamente construida de referirse a la existencia de un desarrollo capitalista a escala planetaria. Por ello, el concepto de sistema capitalista mundial es más útil para analizar y comprender el devenir de la dinámica mundial contemporánea.



[1] Docente de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega.

domingo, 11 de noviembre de 2012

¿Es constitucional la amnistía propuesta por el MOVADEF?


Por: Margarita Carmen Vergara Alva[1]

El llamado Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales, MOVADEF, ha venido planteando, como plataforma de lucha, dos cuestiones fundamentales para nuestra democracia. La primera, consistente en la amnistía para los presos por violación de derechos Humanos en el Perú; la segunda, su inscripción como partido político. Al respecto, el presente artículo pretende explorar los elementos jurídicos que entran en juego frente a la primera pretensión de liberar a los subversivos, por parte de uno de los brazos políticos de Sendero Luminoso.

El Derecho Constitucional frente a los Derechos Humanos
El derecho Constitucional, a partir de 1945, ha evolucionado hacia el llamado Neo Constitucionalismo. Esta concepción del Constitucionalismo se orienta en gran medida a la protección de los Derechos Humanos. Engarza convenientemente las posturas del positivismo Kelseniano y el iusnaturalismo jurídico. Con respecto al primero, establece la Constitución como suprema norma jurídica y, por ende, con la necesidad de proteger su supremacía en el ordenamiento legal de un país. Esto se hace patente en el surgimiento y extensión de los llamados Tribunales Constitucionales, como órganos jurisdiccionales que garantizan la preeminencia constitucional en el ordenamiento legal de un país. Con respecto al aporte del elemento iusnaturalista, este queda instituido axiológicamente a través de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, la cual establece que los derechos humanos son esenciales al hombre en su condición de tal, y que anteceden al ordenamiento jurídico y político. En este sentido, el orden jurídico no hace sino reconocer la pre-existencia de los derechos fundamentales brindando el marco normativo para la institucionalización de los mecanismos que hacen posible su ejercicio.

Como marco doctrinario, el Derecho Constitucional ha evolucionado hacia el aseguramiento de los derechos individuales frente a la comisión de violaciones, que entiéndase, no solo son lesivas para quien es victima material de la violación, sino axiológicamente frente a la sociedad y a la humanidad en su conjunto; permitiendo la construcción jurídica de los llamados “crímenes de lesa humanidad”.

Frente a este significativo avance en la Constitucionalizacion e internacionalización de la defensa de los derechos humanos, y con el objetivo de que la defensa de estos derechos no quede en una simple declaración formal de derechos y de paso a su llamada dimensión material, es que se han constituido organismos como la Corte Interamericana de Derechos Humanos, encargada fundamentalmente de garantizar el cumplimiento del imperativo axiológico de la defensa de los Derechos Humanos por parte de los Estados.

En este sentido, se impone en la doctrina internacionalmente aceptada,  recogida internacionalmente por la Corte Internacional de Derechos Humanos y por el Tribunal Constitucional del Perú, que existen interpretaciones constitucionales de la Constitución e interpretaciones inconstitucionales de ella. Se entienden como interpretaciones constitucionales a aquellas que están en concordancia con la protección de los derechos humanos y con la defensa del Estado Constitucional de Derecho; mientras que son interpretaciones inconstitucionales las que apartan de los principios señalados.

Sobre la imposibilidad jurídica de amnistiar a los violadores de derechos humanos.

La amnistía es un mecanismo político que tiene como fin olvidar todo lo ocurrido. Extingue tanto la pena como el recuerdo de las conductas que dieron lugar a la pena. La amnistía es una institución jurídica en la que el poder político, por razones de “alta política” elimina la relevancia penal de ciertas conductas y por lo tanto de las penas que le son consecuentes.
De acuerdo a la Constitución de 1993, articulo 102.6, es atribución del Congreso de la República ejercer el derecho de amnistía. Es preciso señalar que la norma Constitucional presenta una gran vaguedad sobre los alcances de esta norma constitucional solo clarificada, hasta ese momento, por la tradición Constitucional peruana.

.Al respecto, la Corte Interamericana de los Derechos Humanos ha desarrollado una progresiva, aunque reciente, jurisprudencia sobre la materia. En ella sustenta la doctrina de que no es posible aplicar la amnistía para casos de violación de derechos humanos. En la sentencia del 14 de marzo del 2001sobre el caso “Barrios Altos”, la Corte Interamericana de derechos Humanos resolvió, entre otras cosas, que en casos de violación de derechos Humanos  no cabe la amnistía ni la auto amnistía, declarando que las leyes de amnistía números 26479 y 26492 carecían de efectos jurídicos. La sentencia emitida por la CIDH sentó las bases de una jurisprudencia internacional sobre derechos humanos al sostener que los alcances de esta sentencia debían aplicarse a otros casos análogos.

Sobre el particular, el eminente jurista Domingo García Belaunde considero que esta sentencia estableció nuevos parámetros para la interpretación de la constitución:

“Indudablemente, la sentencia de la Corte lo que ha hecho es interpretar o censurar los dispuesto en una ley, sin afectar la Constitución del Estado, que en este punto no dice nada al respecto. En tal sentido, la Corte se ha vuelto un interprete vinculante que afecta o limita al legislador en el futuro, y por cierto, condiciona los alcances de los enunciados constitucionales en esta materia, sentando nuevos criterios hermenéuticos”[2]

Estos principios de interpretación han sido acogidos por el Tribunal Constitucional, el cual, en diversas sentencias, como la del caso Nelson Rogelio Carbajal García, beneficiario de la Leyes de amnistía números 26479 y 26492 (EXP. N.° 00021-2010-PHC/TC), que interpuso recurso de agravio constitucional por considerar que un nuevo juicio en el fuero penal violaba los derechos a la libertad personal, al debido proceso y el principio de cosa juzgada. El Tribunal Constitucional, en este caso, fundamento en su sentencia denegatoria, en concordancia con lo resuelto  por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

8. El Tribunal Constitucional, en la sentencia recaída en el Expediente N. º 679-2005-PA/TC, concluyó que “las leyes de amnistía N. º 26479 y N. º 26492 son nulas y carecen, ab initio, de efectos jurídicos. Por tanto, también son nulas las resoluciones judiciales dictadas con el propósito de garantizar la impunidad de la violación de derechos humanos cometida por los integrantes del denominado Grupo Colina. En su condición de resoluciones judiciales nulas, ellas no dan lugar a la configuración de la cosa juzgada constitucional garantizada por los artículos 102, inciso 6 y el artículo 139, inciso 13, de la Constitución, en la medida en que no existe conformidad con el orden objetivo de valores, con los principios constitucionales y con los derechos fundamentales que la Constitución consagra[3]

Por ejemplo, en el caso Gómez Lund vs Brasil, en sentencia del 24 de noviembre del 2010, el Tribunal reitero su jurisprudencia y concluyo que:

“Son inadmisibles las disposiciones de amnistía, las disposiciones de prescripción y el establecimiento de excluyentes de responsabilidad que pretendan impedir la investigación y sanción de los responsables de las violaciones graves de los derechos humanos, tales como la tortura, las ejecuciones sumarias, extralegales o arbitrarias y las desapariciones forzadas, todas ellas prohibidas por contravenir derechos inderogables reconocidos por el Derecho Internacional de Derechos Humanos”[4]

La CIDH ha establecido, de igual forma que esta prohibición de amnistía para los casos de violación de derechos humanos no se restringe a las llamadas “auto amnistías”; es decir, a aquellas dadas por el estado para impedir el juzgamiento de los funcionarios del propio estado.

Conclusión
No es posible la amnistía en los casos de delitos de lesa humanidad puesto que ello implicaría que el Congreso, como poder constituido, resolvería políticamente sobre una materia que le es pre-existente: los derechos humanos. Esto, en otras palabras, significa que, considerando que los derechos fundamentales son anteriores al propio ordenamiento jurídico y que este es anterior al ordenamiento político, pues es el primero el que regula al segundo y no viceversa, no es posible una “solución política” frente a delitos de violación de los derechos humanos. En suma, seria absolutamente inconstitucional una decisión política que vaya en contra de la protección de los derechos humanos, pues esta alcanza no solo a su evitación sino a la sanción penal a los responsables de tales crímenes.

En suma, no existe posibilidad de que aquellas personas que han participado en violaciones a los derechos humanos en el Perú sean amnistiadas dentro del marco de una interpretación constitucional de la Constitución, habida cuenta que  toda interpretación constitucional de la Constitución peruana debe ir en concordancia con la protección de los derechos humanos, la defensa del Estado Constitucional de Derecho que ha recogido la jurisprudencia emanada de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y de las sentencias del Tribunal Constitucional del Perú.

En suma, la solicitud de amnistía para los violadores de derechos humanos en el marco de la violencia que vivió el país, desde 1980, es una “solución política” que carece de sustento jurídico Constitucional, que contraviene la Constitución vigente y podría dar lugar a la interposición de una demanda ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, tal como en el caso “Barrios Altos”, entre otros.



[1] Abogada. Especialista en Derecho Constitucional y Penal.
[2] Domingo García Belaunde. “La Constitución y su dinámica” UNAM. México 2004. Segunda Edicion.revisada y ampliada. Lima 2006. P. 91. http://www.garciabelaunde.com/biblioteca/Constitucionysudinamica.pdf. Revisada el 08-11-2012.
[4] CIDH. Caso Gómez Lund vs Brasil. Resumen Oficial emitido por la Corte Interamericana de la Sentencia del 24 de noviembre de 2010. http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/resumen_219_esp.pdf