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martes, 17 de noviembre de 2009

SOBRE LA COMPLEJIDAD DE MORIN

El pensamiento complejo es sin duda uno de los desafìos epistemológicos más importantes de la filosofìa contemporànea. Es el resultado de diversos enfoques gestados desde inicios del siglo XX y que ha ido desafiando la aproximación a los fenómenos desde la óptica metódica Cartesiana. En un primer momento aparece con en 1900 con la irrupciòn de la Física Cuántica de Max Planck, y que desarrollada en las décadas posteriores daría lugar al llamado principio de incertidumbre de Schodinger, que consiste en la incapacidad para conocer perfectamente y al mismo momento la velocidad y la ubicación de un electrón. Esto desembocó en el replanteamiento de las viejas posiciones Platónicas en el campo de la filosofía y en el rescate del observador como factor que incide en lo observado. Posteriormente, en 1905 la Teoría de la relatividad de Einstein nos llevó a desafiar las viejas concepciones físicas en las cuales es posible determinar con claridad la ubicación de un objeto en el tiempo y en el espacio a partir de un punto de referencia. Ante la inexistencia de tal punto de referencia fijo en el espacio, la posición del observador se convirtió en un tema capital y así surge la concepción espacio-tiempo.
Estos iniciales enfoques en el campo de la física llevaron al cuestionamiento de la separación entre el sujeto y el objeto, base del método Cartesiano. Pero la revolucíon en los enfoques no se limitó al campo de la física. En el campo de la Biología Bertalaffy impulsó, a partir de la idea de sistemas abiertos la necesidad de comprender la enorme red de interrelaciones existentes en la naturaleza biológica y social. A partir de los años 1940`s Norbet Wiener, desde la matemática intentó entender los problemas del procesamiento de la información a partir de enfoques sistémicos con capacidad de autorregulación. Por otra parte, los avaneces en Termodinámica, rompieron los límites estrechos entre la física, la química y la biología.
En las ùltimas décadas, los trabajos de Humberto Maturana y Francisco Valera profundizaron en la idea de la existencia de redes de intercambio de información y de autorregulación a nivel de los diferentes sistemas biológicos bajo el concepto de autopoyésis. Este enfoque influyó poderosamente en los trabajos sociológicos de Nicklas Luhmann, quien aplicó el concepto de autopoyésis a los sistemas sociales abiertos.
Desde el punto de vista de la epistemología, trabajos como los de Kuhn y Feyerabend abrirían la discusión a nuevas formas de entender el progreso en el conocimiento científico, trayendo consigo una enroem desconfianza en el carácter “ infalible, acabado y único del método”.
En el campo de la filosofía Dilthey planteó una gran línea divisoria entre las ciencias naturales y lo que él llamó las ciencias del espíritu que puso en el tapete de la discusión el tema hermenéutico, que solucionaría parcialmente Husserl al plantear el problema de la fenomenología. La fenomenología nuevamente, y al igual que los nuevos enfoques en el campo de la física, planteará un nuevo modelo interpretativo-hermenéutico para el acercamiento a los fenómenos sociales que se hará evidente en las investigaciones de orientación cualitativa.
Edgar Morin es el sintetizador de una enorme cantidad de influencias en diferentes campos de la epistemologìa y de la ciencia. El postula la idea de arribar a un pensamiento complejo que rompa con el viejo enfoque gnosceológico Cartesiano y que permita superar la atomización de las ciencias. Esta pretención busca asimismo superar la división entre ciencias naturales y ciencias sociales planteadas inicialmente por Dilthey, buscando un método universlamente válido que es el de la complejidad.
Consideramos que ello requiere superar un enorme desafío y romper a la vez un paradigma, tema que por lo demás está aún irresuelto, que es el que cada objeto de estudio, por sus carácterísticas, determina la forma en que debemos acercarnos a él, es decir la existencia de una gran cantidad de métodos y la imposibilidad de contar con uno de validez universal.
Si el método, para que tenga validez, debe responder al objeto de estudio; entonces, no sería posible la existencia de un método único que eleve el pensamiento complejo a la validez epistemológica. Esto significarìa que la divisiòn entre ciencias naturales y ciencia del Espíritu planteada por Dilthey no sería superable, con la consiguiente imposibilidad de que el pensamiento complejo se traduzca en un método para acercarse a todos los fenómenos. En este sentido, la propuesta de Morin no pasaría de ser la constataciòn de lo que ya viene ocurriendo a nivel de la ciencias; es decir, la conformaciòn de campos de estudio interdisciplinarios, como puede ser el caso de la etno-linguística o del marketing.
Si consideramos que la idea de complejidad se basa en idea de que los fenómenos son producto de un incontable e inabarcable, cognoscitivamente, número de relaciones ( lo cual se deriva del caráter abierto de los sistemas) es de prever que todo conocimiento es parcial, provisional y falsable razón por la cual tampoco tendríamos certeza sobre cual es el nivel de complejidad bajo el cual estamos analizando y comprendiendo los fenómenos. Nuestro acercamiento seguirá siendo simplemente probabilìstico y por ende, la pregonada complejidad no pasará de ser una constatación imposible de traducir en un método que nos brinde certezas sobre su validez que vayan más allá de las actualmente existentes.

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